Khar Asbeel
Poeta fiel al portal
No seré ya mas tu sombra,
el rumor de tus pasos sobre la hierba,
la sed que puebla tus labios,
la sombre que que refresque tus mejillas.
Ya no seré el cobijo de tu histeria,
ni buscaré tu razón entre mis culpas,
no limpiaré lagrimas de embuste,
ni aceptaré treinta monedas
para colgar mi orgullo de tus ramas.
Seré el odio que calcine tus venas,
el reproche que retumbara en tus ecos,
el brillo del acero tras la puerta.
Seré el miedo que germine en las sombras,
la mascara que dance en tus sueños,
el rictus acibarado de la luna,
el insomnio que queme tus pupilas.
Seré la ausencia que te duela
y la cercanía que tu piel erice,
pero no seré la marioneta hueca
para llenar con tus insanias.
Seré el amor infecundo
que nunca arreboló un fuego nuevo
y que se heló en tus manos aturdidas
hasta convertirme en bruma y espanto.
el rumor de tus pasos sobre la hierba,
la sed que puebla tus labios,
la sombre que que refresque tus mejillas.
Ya no seré el cobijo de tu histeria,
ni buscaré tu razón entre mis culpas,
no limpiaré lagrimas de embuste,
ni aceptaré treinta monedas
para colgar mi orgullo de tus ramas.
Seré el odio que calcine tus venas,
el reproche que retumbara en tus ecos,
el brillo del acero tras la puerta.
Seré el miedo que germine en las sombras,
la mascara que dance en tus sueños,
el rictus acibarado de la luna,
el insomnio que queme tus pupilas.
Seré la ausencia que te duela
y la cercanía que tu piel erice,
pero no seré la marioneta hueca
para llenar con tus insanias.
Seré el amor infecundo
que nunca arreboló un fuego nuevo
y que se heló en tus manos aturdidas
hasta convertirme en bruma y espanto.
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