El escritor del lago
Poeta recién llegado
Serenas son las palabras que salen de tus labios teñidos de rojo pasión.
Y mis ojos se detienen en los pliegues que se forman en tus mejillas al sonreír. Y al verlos yo sonrío como un niño ante un helado.
Me encanta esa sonrisa, el sonrosado color de tus mejillas, la voz serena que alivia mi alma apesadumbrada.
Tus ojos alegres y radiantes iluminan mi vida. Y desde la última vez que los vi, ansío el día de volver a mirar en la profundidad de tus pupilas.
Tu pelo, ensortijado y moreno, vuelve locos mis sentidos y deseo enredarme en tus cabellos.
Y tu cuerpo, es mi deseo. Lujurioso, impío y sucio a la par que espiritual. Deseo yacer en tu lecho y bañarte con mis caricias.
Ansío con dulce cariño tener una conversación contigo y escuchar tus pesares y tus anhelos.
Compartamos una copa de vino y dejemos que el tiempo haga que ocurra o que obre el milagro.
Amistad o cariño, lo cierto es que apenas me importa la sutil diferencia.
Todo en tí me hace sonreír a la vida y provocas en mi serenidad...
Y mis ojos se detienen en los pliegues que se forman en tus mejillas al sonreír. Y al verlos yo sonrío como un niño ante un helado.
Me encanta esa sonrisa, el sonrosado color de tus mejillas, la voz serena que alivia mi alma apesadumbrada.
Tus ojos alegres y radiantes iluminan mi vida. Y desde la última vez que los vi, ansío el día de volver a mirar en la profundidad de tus pupilas.
Tu pelo, ensortijado y moreno, vuelve locos mis sentidos y deseo enredarme en tus cabellos.
Y tu cuerpo, es mi deseo. Lujurioso, impío y sucio a la par que espiritual. Deseo yacer en tu lecho y bañarte con mis caricias.
Ansío con dulce cariño tener una conversación contigo y escuchar tus pesares y tus anhelos.
Compartamos una copa de vino y dejemos que el tiempo haga que ocurra o que obre el milagro.
Amistad o cariño, lo cierto es que apenas me importa la sutil diferencia.
Todo en tí me hace sonreír a la vida y provocas en mi serenidad...