Quinto Brena
Poeta adicto al portal
Y no es que yo no esté atado
al vuelo que eres tú,
a tu andar horizontal,
a tu mirada de las seis.
Sabría lo que es ser tuyo
o que estuvieras aquí,
si pudiéramos compartirnos,
tenernos, poseernos;
pero entonces
tendría que seguirte un paso más
que un día o una noche;
porque amarte no es un día
o una noche, sino otra
cosa más parecida/ más compatible
a la eternidad/la transición
de los tiempos,
y también tan simple como
el transcurso de una mano sobre tu cuerpo,
el recorrido y la línea
del ojo en tu silueta/
para que quien te mire sepa
(y no es que no lo sepa yo)
que tú eres mía,
que el encanto y la risa,
el dolor juntos nos hagan
más que dos amantes uno;
aunque otros nos vean
o no nos vean
morir o vivir siendo uno.
al vuelo que eres tú,
a tu andar horizontal,
a tu mirada de las seis.
Sabría lo que es ser tuyo
o que estuvieras aquí,
si pudiéramos compartirnos,
tenernos, poseernos;
pero entonces
tendría que seguirte un paso más
que un día o una noche;
porque amarte no es un día
o una noche, sino otra
cosa más parecida/ más compatible
a la eternidad/la transición
de los tiempos,
y también tan simple como
el transcurso de una mano sobre tu cuerpo,
el recorrido y la línea
del ojo en tu silueta/
para que quien te mire sepa
(y no es que no lo sepa yo)
que tú eres mía,
que el encanto y la risa,
el dolor juntos nos hagan
más que dos amantes uno;
aunque otros nos vean
o no nos vean
morir o vivir siendo uno.
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