Acaso por ella,
que siempre daba un poco más, en cada ultimátum…
acaso, por el avecilla que nos cantaba al albor;
por ese “Romance del prisionero”,
por esa gotera del reloj, que colmaba el vaso…
por esos humus de los recuerdos
, y esos musgos literarios….
Por esas lloviznas, que se congelaron en nuestro estómago…
mientras esas serpientes, que decidían estómago;
mientras esos gusanos, que huían por las autopistas…
que siempre daba un poco más, en cada ultimátum…
acaso, por el avecilla que nos cantaba al albor;
por ese “Romance del prisionero”,
por esa gotera del reloj, que colmaba el vaso…
por esos humus de los recuerdos
, y esos musgos literarios….
Por esas lloviznas, que se congelaron en nuestro estómago…
mientras esas serpientes, que decidían estómago;
mientras esos gusanos, que huían por las autopistas…