Lexema
Poeta que considera el portal su segunda casa
Erase una vez un campesino
arañando la vida por pan
dulce de sudor y sabor clandestino
Con su vaina atragantada del filo
afilado en las mañanas antes de
coser el día con su tinto hilo.
Llegando al río de su infancia
con las piernas desveladas
la encontró en su ignorancia
Suaves hebras negras flotando
Qué es lo que estoy viendo?
Qué es esto que está pasando?
Cuánta lozanía en tan bella criatura! Qué hermosa escultura llena de vida jugando sola entre la encrespada natura!
Una sílfide, una ninfa ha de ser,
de esas que me contaba mi tata ya emborrachado.
Cuánto añoro mis años perdidos, mi vigor desvanecido como el humo del tronco quemado en la hoguera del tiempo.
Una dulce voz dice: hola vecino
ya sé que es usted detrás del árbol
lo alcancé a ver en el camino
Hace mucho lo había esperado.
Verlo de cerca y saber que tan grande es su machete afilado
tenerlo así, cerquita a mi lado;
confirmar qué se siente verlo fuera
de su vaina y no quedar asustado.
Con voz entre contada pregunta:
¿Joven... de dónde es y qué hace aquí
tan sola en esta frondosa jungla
Tengo una pregunta indecorosa
viendo que es usted tan hermosa
cuantos abriles tiene,
Yo tengo sesenta y un poco de nieve
Sobre el bizcocho. Ella responde: Nueve días me faltan para diez y ocho.
arañando la vida por pan
dulce de sudor y sabor clandestino
Con su vaina atragantada del filo
afilado en las mañanas antes de
coser el día con su tinto hilo.
Llegando al río de su infancia
con las piernas desveladas
la encontró en su ignorancia
Suaves hebras negras flotando
Qué es lo que estoy viendo?
Qué es esto que está pasando?
Cuánta lozanía en tan bella criatura! Qué hermosa escultura llena de vida jugando sola entre la encrespada natura!
Una sílfide, una ninfa ha de ser,
de esas que me contaba mi tata ya emborrachado.
Cuánto añoro mis años perdidos, mi vigor desvanecido como el humo del tronco quemado en la hoguera del tiempo.
Una dulce voz dice: hola vecino
ya sé que es usted detrás del árbol
lo alcancé a ver en el camino
Hace mucho lo había esperado.
Verlo de cerca y saber que tan grande es su machete afilado
tenerlo así, cerquita a mi lado;
confirmar qué se siente verlo fuera
de su vaina y no quedar asustado.
Con voz entre contada pregunta:
¿Joven... de dónde es y qué hace aquí
tan sola en esta frondosa jungla
Tengo una pregunta indecorosa
viendo que es usted tan hermosa
cuantos abriles tiene,
Yo tengo sesenta y un poco de nieve
Sobre el bizcocho. Ella responde: Nueve días me faltan para diez y ocho.
Última edición: