JoanUribe
Poeta recién llegado
Han sido setecientas treinta noches
Unas largas, otras cortas, pero mucho tiempo igualmente,
Horas en las que jugamos cada uno a serle al otro indiferente
Días en los que nos guardamos todos los reproches,
Ocasiones en las que el sueño no llegaba a media noche
Y se guarecía siendo simplemente eso, porque residía solo en nuestras mentes.
Han sido setecientas treinta noches, quizá mucho más de lo debido
Pues a la par también han sido setecientos treinta días
En las que el amor alimentaba la distancia, y la distancia acrecentaba la agonía,
Han sido setecientas treinta noches, sé que me he excedido
Pero es que no es fácil regalarle todo al olvido,
No es fácil – aunque si algo paradójico - no realizar una utopía.
No sé exactamente cuántas me tardé para quererte
Mucho menos cuantas me gasté por recordarte,
Pero si puedo decirte que en todas traté de buscarte
Y que aun así casi en ninguna pude ya tenerte,
Que durante trescientas veintinueve noches fui un cuerpo inerte
Porque era necesaria solo una para que decidieras alejarte.
Setecientas treinta noches en las que pensé que como tú no había ninguna,
Setecientas treinta noches en las que el cielo estaba oscuro porque no salía la luna,
Donde no podía olvidar simplemente porque nada había sucedido
Noches en las que no tenía rumbo, en las que me encontraba realmente perdido
Pero aun así fueron noches necesarias, aunque aceptarlo me incomoda
Ya que cada segundo me sirvió para saber que no vendrías
Por eso ya no he dejado que transcurran más los días
Porque han sido setecientas treinta noches, suficiente tiempo para olvidar de una vez por todas.
Unas largas, otras cortas, pero mucho tiempo igualmente,
Horas en las que jugamos cada uno a serle al otro indiferente
Días en los que nos guardamos todos los reproches,
Ocasiones en las que el sueño no llegaba a media noche
Y se guarecía siendo simplemente eso, porque residía solo en nuestras mentes.
Han sido setecientas treinta noches, quizá mucho más de lo debido
Pues a la par también han sido setecientos treinta días
En las que el amor alimentaba la distancia, y la distancia acrecentaba la agonía,
Han sido setecientas treinta noches, sé que me he excedido
Pero es que no es fácil regalarle todo al olvido,
No es fácil – aunque si algo paradójico - no realizar una utopía.
No sé exactamente cuántas me tardé para quererte
Mucho menos cuantas me gasté por recordarte,
Pero si puedo decirte que en todas traté de buscarte
Y que aun así casi en ninguna pude ya tenerte,
Que durante trescientas veintinueve noches fui un cuerpo inerte
Porque era necesaria solo una para que decidieras alejarte.
Setecientas treinta noches en las que pensé que como tú no había ninguna,
Setecientas treinta noches en las que el cielo estaba oscuro porque no salía la luna,
Donde no podía olvidar simplemente porque nada había sucedido
Noches en las que no tenía rumbo, en las que me encontraba realmente perdido
Pero aun así fueron noches necesarias, aunque aceptarlo me incomoda
Ya que cada segundo me sirvió para saber que no vendrías
Por eso ya no he dejado que transcurran más los días
Porque han sido setecientas treinta noches, suficiente tiempo para olvidar de una vez por todas.