La noche pura, coqueta y callada,
jirones de niebla diáfana sobre tu lecho,
luces de Sevilla iluminando tu pecho,
la Torre del Oro se mece en ti enamorada.
El puente de Trina te atraviesa celoso,
del príncipe de los ríos envidioso.
¡Que apostura y que señorío!
¡Que porte el tuyo príncipe mío!
¡Que manso y contenido poderío!
Que envidia:
de tus cantes,
y de tus bailes,
y de tus noches,
y de tus gentes.
Sevilla y Guadalquivir como os añoro.....
jirones de niebla diáfana sobre tu lecho,
luces de Sevilla iluminando tu pecho,
la Torre del Oro se mece en ti enamorada.
El puente de Trina te atraviesa celoso,
del príncipe de los ríos envidioso.
¡Que apostura y que señorío!
¡Que porte el tuyo príncipe mío!
¡Que manso y contenido poderío!
Que envidia:
de tus cantes,
y de tus bailes,
y de tus noches,
y de tus gentes.
Sevilla y Guadalquivir como os añoro.....