ireneadler
Poeta recién llegado
Si quieres podemos beber y emborracharnos
pero yo no te creo,
es la culpa de tu propia especie
y no,
gracias,
no quiero sexo.
¿Me hace eso ser frígida, histérica, loca?
¿Me hace eso indigna de tu compañía pasosa a semen?
Cuánto lo lamento.
Mi cuerpo no me define, no quiero sexo.
Puedo acostarme contigo
dormir. Abrazarte y así también amarte.
Pero me pides cosas que no quiero darte.
No quiero sexo. No quiero cuerpos desnudos, todavía, ni sentir de ese placer.
¿Soy egoísta por querer empezar con palabras?
No es excéntrico dejar la apertura de piernas para otra ocasión.
¿Solo penetrándome crees que puede proseguir la conversación?
Eso dices. Como si fuera tu derecho por ser hombre, que te duele el cuerpo por estar lleno de espermas, porque es distinto tu deseo,
porque yo ser mujer.
Cuanto quisiera dártelo. Pero no puedo.
No puedo traicionar mis ansias de conocerte primero con la ropa puesta. ¿Histérica?
No puedo estar al lado tuyo.
Una suerte de enfermedad me corrompe los nervios y un animal salvaje se apodera de mí y a pesar de todo corro a tí, como una bestia, como si de eso dependiera mi oxígeno,
Pero tu me castigas, yo sé que me castigas.
Ni un beso dices, porque es sexual. Ni una caricia.
No hay vistas previas.
Si fuera una reina entendería que me ves como a un trofeo que lucir con tus amigos
pero ambos sabemos que no es así.
Solo quiero huir de tí.
Decirte que me di cuenta,
que sé que no tenemos un lenguaje común,
porque el del cuerpo no me hará decirte te amo.
Me perturbas profundamente, pero te necesito cerca para sentir la rabia de mi libertad.
No quiero hijos contigo, no quiero besos, no quiero sexo, no quiero nada. No quiero que me hables,
siento la carne a flor de piel,
solo quiero llorar.
Son cáscaras de herencias de otros amores malogrados,
no podré zafármelas, son como pieles,
no puedo amarte,
me ves como mujer y preferiría ser hombre en este instante para partir por conocerte
no quiero empezar con cuerpos desnudos, no quiero líquidos,
ni cuajes, quiero amarte primero de las formas simples,
y ni siquiera eso podemos hacer
porque hasta un cigarro se te hace eterno si no hablamos de sexo
¿y puede hablarse del sexo?
¿Qué es sexo?
Es una araña de rincón a punto de explotar en mi garganta
Es una rueda de pelos atragantada en la cañería,
Sexo, sexo, sexo, sexo.
Es la única palabra que sabes.
Sexo.
pero yo no te creo,
es la culpa de tu propia especie
y no,
gracias,
no quiero sexo.
¿Me hace eso ser frígida, histérica, loca?
¿Me hace eso indigna de tu compañía pasosa a semen?
Cuánto lo lamento.
Mi cuerpo no me define, no quiero sexo.
Puedo acostarme contigo
dormir. Abrazarte y así también amarte.
Pero me pides cosas que no quiero darte.
No quiero sexo. No quiero cuerpos desnudos, todavía, ni sentir de ese placer.
¿Soy egoísta por querer empezar con palabras?
No es excéntrico dejar la apertura de piernas para otra ocasión.
¿Solo penetrándome crees que puede proseguir la conversación?
Eso dices. Como si fuera tu derecho por ser hombre, que te duele el cuerpo por estar lleno de espermas, porque es distinto tu deseo,
porque yo ser mujer.
Cuanto quisiera dártelo. Pero no puedo.
No puedo traicionar mis ansias de conocerte primero con la ropa puesta. ¿Histérica?
No puedo estar al lado tuyo.
Una suerte de enfermedad me corrompe los nervios y un animal salvaje se apodera de mí y a pesar de todo corro a tí, como una bestia, como si de eso dependiera mi oxígeno,
Pero tu me castigas, yo sé que me castigas.
Ni un beso dices, porque es sexual. Ni una caricia.
No hay vistas previas.
Si fuera una reina entendería que me ves como a un trofeo que lucir con tus amigos
pero ambos sabemos que no es así.
Solo quiero huir de tí.
Decirte que me di cuenta,
que sé que no tenemos un lenguaje común,
porque el del cuerpo no me hará decirte te amo.
Me perturbas profundamente, pero te necesito cerca para sentir la rabia de mi libertad.
No quiero hijos contigo, no quiero besos, no quiero sexo, no quiero nada. No quiero que me hables,
siento la carne a flor de piel,
solo quiero llorar.
Son cáscaras de herencias de otros amores malogrados,
no podré zafármelas, son como pieles,
no puedo amarte,
me ves como mujer y preferiría ser hombre en este instante para partir por conocerte
no quiero empezar con cuerpos desnudos, no quiero líquidos,
ni cuajes, quiero amarte primero de las formas simples,
y ni siquiera eso podemos hacer
porque hasta un cigarro se te hace eterno si no hablamos de sexo
¿y puede hablarse del sexo?
¿Qué es sexo?
Es una araña de rincón a punto de explotar en mi garganta
Es una rueda de pelos atragantada en la cañería,
Sexo, sexo, sexo, sexo.
Es la única palabra que sabes.
Sexo.