Sexo Y Alimento

Marina Bosco

Poeta recién llegado
Confirmas que comemos a las dos
y el día inaugura un nuevo instante

Scarlata


lo tomo con ambas manos
es difícil de calcular su peso
lo pongo sobre la balanza
3kg de nectar y jugosa carne

antes de abrirlo lo pienso dulce
repleto de pepitas amarillentas, resbaladizas, pegajosas
pendiendo cada una de ellas de finos filamentos
entre pepita y pepita una textura de blanco rocío
me recuerda al rastro que van dejando los caracoles
en su lento avanzar hacia las cunetas

el afilado cuchillo,
tras pasar la leve resistencia de la piel,
se introduce suavemente
hasta el hueco en forma de luna menguante que forman las dos mitades

hago un corte longitudinal en la piel de extremo a extremo
luego otro paralelo al mismo
saco la tajada chorreante

retiro las pepitas con los dedos
muerdo su fresca carne
succiono su líquido
algunas gotas resbalando desde mi boca
pasan por el cuello,
hacen un requiebro en los pezones
hasta llegar a los plieges del estómago

siguen las gotas su recorrido
por entre las piernas hasta los tobillos
igual que cuando después de hacer el amor
resbala el blanco líquido

es el melón
es la piel que se pega
es el succionar
es la comunión entre lo templado y lo frío

en el sexo comer y ser comido
comensal y alimento
 
No puedo por menos que agradecer que cites un verso mío antes de un poema lleno de sensualidad y talento, como éste... es la comunión entre lo templado y lo frío... Admiro tus letras, Marina. Un besote.
 

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