Abrahám Emilio
Emilio.
Indaga la cúspide de sensualidad
expiando la culpa libidinosa
desnudándola con la mirada oscura,
figura perfectamente simétrica y venenosa
anhelos impuros: narcisismo y vanidad.
Succiona los montes puntiagudos
acaloradas palabras incoherentes
aquellos cuerpos encajan herméticos
por instantes son unos dementes;
caricias, besos, perdidos en el terruño
fecunda miel a deseos dietéticos.
"Una llave abre el cerrojo de la habitación"
dos amantes; sus cuerpos como al mundo han venido
sin querer darle la vida a un nuevo ser;
es el placer, son los licores bebidos
es la relación la culpa de expiación
a la cúspide han llegado y el sexo han vivido.
Indaga el frío-calor de los sedientos cuerpos
cerrando los ojos a la sensación de un beso
las extremidades trabajan por si solo
"el sol es de caramelo y la luna de queso"
a la virginidad le han "puesto los cuernos"
amargura pausada, la crítica y tanto rollo
es una cosa simple, locura por el sexo.
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Nota: las frases encerradas en comillas son connotaciones,
lo hice con lo intención de no usar palabras explicitas u obscenas.
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Anthony Acosta Pérez
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