***QueeN Ginevra***
Poeta adicto al portal
Sexta sombra.
Sois el pecado de la muerte ardiente,
deseo ferviente de las luces infernales,
paseo de los tristes la noche del errante;
búsqueda divina de los deseos abismales.
(I Sombra) Soy el pecado que deseas cometer,
las siete virtudes de las siete entidades;
la casta lujuria del Asmodeo infiel;
la gula desnutrida que Belzeebub dio al abad,
la soberbia, la ira; la avaricia, la pereza princesa;
la envidia de Leviatán; los pecados de Satanás.
(II Sombra) La negación de las almas precepto.
Niega que es bueno, niega que sea correcto;
niega lo que sientes y niega lo perverso,
niégame a mi gran señor de los infiernos;
pues así me permitirás llegar a tus simientos
pues tu alma entregaras si no crees que existo.
(III Sombra) El camino de intenciones perdidas,
aquel que prometes no seguir y jamás cumples;
aquel en el que mientes y soberbio te vuelves,
aquel que caminas por siempre en las heridas,
aquel que sigues por ser sencillo e incorrecto.
Camino que te da lo que deseas y parece perfecto.
(IV Sombra) Mentira mi nombre es y dirás desconocerme
¿Nunca mientes por salvarte o por engañarle?
Y aún cuando mentira piadosa puedes llamarle,
no dejará de ser mentira y un engaño gratificante.
Lo siento hombre que no caminaste y que no pecaste,
pues con mentiras entonces otros pecados esquivaste.
(V Sombra) Soy el negro de todas las almas,
el mal pensamiento del que nadie escapa,
subconsciente, en tu mente el demonio sin alas;
el demonio que surge de la ira de tus miradas,
de tus sangrientos, mortales y vengativos planes;
no quieres más, ahí estoy, el demonio en tu ser.
(VI Sombra) Soy aquel que jamás tu dejarás.
Soy la magia que danza en las pupilas del mar.
Soy la muerte y después seré la vida también.
Soy el omega que termina en un alfa más.
El recuerdo oscuro, el dolor, la sed de vengar;
la sexta sombra que esta poseyéndote también.
Sois la voz y el acto de las manos libres,
pues si Dios te ha hecho libre, libre debes de ser.
Dios me hizo a mí también y por eso me liberó
de su yugo dándome un mundo soberano,
el mundo de los vivos, el mundo de los muertos,
el mundo que el ya no quiso, y yo soy su rey.
Sois el pecado de la muerte ardiente,
deseo ferviente de las luces infernales,
paseo de los tristes la noche del errante;
búsqueda divina de los deseos abismales.
(I Sombra) Soy el pecado que deseas cometer,
las siete virtudes de las siete entidades;
la casta lujuria del Asmodeo infiel;
la gula desnutrida que Belzeebub dio al abad,
la soberbia, la ira; la avaricia, la pereza princesa;
la envidia de Leviatán; los pecados de Satanás.
(II Sombra) La negación de las almas precepto.
Niega que es bueno, niega que sea correcto;
niega lo que sientes y niega lo perverso,
niégame a mi gran señor de los infiernos;
pues así me permitirás llegar a tus simientos
pues tu alma entregaras si no crees que existo.
(III Sombra) El camino de intenciones perdidas,
aquel que prometes no seguir y jamás cumples;
aquel en el que mientes y soberbio te vuelves,
aquel que caminas por siempre en las heridas,
aquel que sigues por ser sencillo e incorrecto.
Camino que te da lo que deseas y parece perfecto.
(IV Sombra) Mentira mi nombre es y dirás desconocerme
¿Nunca mientes por salvarte o por engañarle?
Y aún cuando mentira piadosa puedes llamarle,
no dejará de ser mentira y un engaño gratificante.
Lo siento hombre que no caminaste y que no pecaste,
pues con mentiras entonces otros pecados esquivaste.
(V Sombra) Soy el negro de todas las almas,
el mal pensamiento del que nadie escapa,
subconsciente, en tu mente el demonio sin alas;
el demonio que surge de la ira de tus miradas,
de tus sangrientos, mortales y vengativos planes;
no quieres más, ahí estoy, el demonio en tu ser.
(VI Sombra) Soy aquel que jamás tu dejarás.
Soy la magia que danza en las pupilas del mar.
Soy la muerte y después seré la vida también.
Soy el omega que termina en un alfa más.
El recuerdo oscuro, el dolor, la sed de vengar;
la sexta sombra que esta poseyéndote también.
Sois la voz y el acto de las manos libres,
pues si Dios te ha hecho libre, libre debes de ser.
Dios me hizo a mí también y por eso me liberó
de su yugo dándome un mundo soberano,
el mundo de los vivos, el mundo de los muertos,
el mundo que el ya no quiso, y yo soy su rey.