Nommo
Poeta veterano en el portal
Te han puesto en el centro de la diana giratoria.
Sigues, por lo tanto, dando vueltas a la noria.
Vuelan las navajas, paralelamente al suelo.
Se clavan en la superficie de corcho, que lleva dibujados varios círculos concéntricos.
Tu fortuna depende de la mía.
Yo gozo de melones y sandías.
Pues soy la primera madre, o Eva; una serpiente alada.
El dragón predominante lleva el pelo engominado.
Saborea los chicles planos, blandos y sabrosos.
Se te ve entusiasmado con el protagonismo. A tu cuerpo van dirigidas todas las miradas.
Irradias Amor por los cuatro costados.
Pero por ser soldado universal, llevas el pelo rapado.
Te opones decisivamente, al triunfo de los últimos rincones genuinos.
Pues sabes que el cacao en polvo y el chocolate puro, te hacen ser blanco-azulado, en el azul marino.
Entonces, prescindes de la ayuda extrema y desaforada.
Haces que en ti, se detengan todas las miradas.
Y así, como destino único, pareces reprimido.
Te vuelven, una a una, todas las flechas que lanzaste, ¡ Cupido !
Donde las dan, las toman.
Por ello, en la Creación, caben tanto el Amor, como la Broma.
Sigues, por lo tanto, dando vueltas a la noria.
Vuelan las navajas, paralelamente al suelo.
Se clavan en la superficie de corcho, que lleva dibujados varios círculos concéntricos.
Tu fortuna depende de la mía.
Yo gozo de melones y sandías.
Pues soy la primera madre, o Eva; una serpiente alada.
El dragón predominante lleva el pelo engominado.
Saborea los chicles planos, blandos y sabrosos.
Se te ve entusiasmado con el protagonismo. A tu cuerpo van dirigidas todas las miradas.
Irradias Amor por los cuatro costados.
Pero por ser soldado universal, llevas el pelo rapado.
Te opones decisivamente, al triunfo de los últimos rincones genuinos.
Pues sabes que el cacao en polvo y el chocolate puro, te hacen ser blanco-azulado, en el azul marino.
Entonces, prescindes de la ayuda extrema y desaforada.
Haces que en ti, se detengan todas las miradas.
Y así, como destino único, pareces reprimido.
Te vuelven, una a una, todas las flechas que lanzaste, ¡ Cupido !
Donde las dan, las toman.
Por ello, en la Creación, caben tanto el Amor, como la Broma.
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