SI AUN ME RECUERDAS.
Si aún me recuerdas bajo una lluvia de verano
cuando el olor de tierra recién mojada
resulta una contagiosa enfermedad que afiebra la memoria
habrás sabido por tus amigas de siempre
que el pequeño banco de la casa solitaria,
donde contábamos historias
fue arrancado sin consideración alguna
a los rituales de piel impresos en anillos de la vieja madera.
Alguien te habrá dicho que al anciano,
espía de nuestros desvaríos,
se lo llevó la pulmonía alguna noche de Julio pasado
y que desde entonces todos
hemos sido un poco más viejos.
A estas alturas ya no recuerdas las estrellas de Orión
ni el lugar de las Pléyades
ni la posición de Venus en el Cuarto Menguante.
Pero el olor de lluvia recién nacida
y el canto de los grillos bajo la noche planetaria
devolverán mis juramentos a tu oído
en el banco de la casa solitaria,
aunque en la próxima primavera no hayas regresado
al calor del fuego que encendimos juntos.
Si aún me recuerdas bajo una lluvia de verano
cuando el olor de tierra recién mojada
resulta una contagiosa enfermedad que afiebra la memoria
habrás sabido por tus amigas de siempre
que el pequeño banco de la casa solitaria,
donde contábamos historias
fue arrancado sin consideración alguna
a los rituales de piel impresos en anillos de la vieja madera.
Alguien te habrá dicho que al anciano,
espía de nuestros desvaríos,
se lo llevó la pulmonía alguna noche de Julio pasado
y que desde entonces todos
hemos sido un poco más viejos.
A estas alturas ya no recuerdas las estrellas de Orión
ni el lugar de las Pléyades
ni la posición de Venus en el Cuarto Menguante.
Pero el olor de lluvia recién nacida
y el canto de los grillos bajo la noche planetaria
devolverán mis juramentos a tu oído
en el banco de la casa solitaria,
aunque en la próxima primavera no hayas regresado
al calor del fuego que encendimos juntos.
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