Raul Matas Sanchez
Poeta adicto al portal
A veces, tendría que tomar tu piel y sacudir los años,
los lentos años de astucia,
de ojos dormidos, de manos hervidas, de gotas, de sangre,
de hambre, de sueños, de días eternos,
de noches en las cuales jadeamos, brindamos, amamos, miramos,
suspiramos cuando las horas se quedaban atrás, cuando nadie ponía reparos,
disparos de sueños y días y noches de amarnos, besarnos,
acariciarnos,
despertarnos y volver a acariciarnos, era cercano, lejano, distante y difuso,
el huso horario nos miraba y reía,
complacía, dejaba despiertos los astros para enrostranos amor a zarpazos,
uñas y dientes estallando,
cuerpos que si de poder pudiera,
no dejaríamos de amarnos,
y no lo hicimos,
continuamos los abrazos,
las tenazas de horas, días y noches,
sarcasmos de la distancia,
pletóricos, fugaces, añosos dispares,
unas lunas aparte y fuimos los escapados de la arteria,
disparados en la galaxia,
hirsutos, premunidos de besos, caricias y sangre,
venas que estallaron en noches de ensueño en ruinas y Morfeo,
cada cual inventó su herejía, su pleitesía y su desvelo,
cada uno bebió la copa como se lo dijo su deseo,
su musa,
su luna menguante o su cuarto creciente,
como vertiente en calores,
como dibujos, rumores,
lejanos,
estertores,
jamás fuimos desertores.
los lentos años de astucia,
de ojos dormidos, de manos hervidas, de gotas, de sangre,
de hambre, de sueños, de días eternos,
de noches en las cuales jadeamos, brindamos, amamos, miramos,
suspiramos cuando las horas se quedaban atrás, cuando nadie ponía reparos,
disparos de sueños y días y noches de amarnos, besarnos,
acariciarnos,
despertarnos y volver a acariciarnos, era cercano, lejano, distante y difuso,
el huso horario nos miraba y reía,
complacía, dejaba despiertos los astros para enrostranos amor a zarpazos,
uñas y dientes estallando,
cuerpos que si de poder pudiera,
no dejaríamos de amarnos,
y no lo hicimos,
continuamos los abrazos,
las tenazas de horas, días y noches,
sarcasmos de la distancia,
pletóricos, fugaces, añosos dispares,
unas lunas aparte y fuimos los escapados de la arteria,
disparados en la galaxia,
hirsutos, premunidos de besos, caricias y sangre,
venas que estallaron en noches de ensueño en ruinas y Morfeo,
cada cual inventó su herejía, su pleitesía y su desvelo,
cada uno bebió la copa como se lo dijo su deseo,
su musa,
su luna menguante o su cuarto creciente,
como vertiente en calores,
como dibujos, rumores,
lejanos,
estertores,
jamás fuimos desertores.