angelsinalma
Poeta recién llegado
Si en este instante,
fuesen estrellas las que golpean
mi rostro,
y no éstas mártires
gotas de lluvia,
este llanto eternamente inútil,
pálido, desfigurante.
Podría ser más claro
en mis temblorosas palabras,
que a mi edad ya no laten,
solo se sumergen en el cruel viento
de nuestras distancias ,
de nuestras distancias, mi niña.
Que soy una noche agotada,
y el cielo no acepta esta bella ironía,
de convivir,
con tu amanecer.
Hasta los jardines del crudo invierno
que se aproxima,
desde este momento me debilitan,
por la pena que carga este adiós,
y esta mentira monstruosa,
que es la aprobación de los tiempos ,
que un ser apruebe mi amor,
por el tallo de la rosa.
¡Si en este instante
soy un niño ciego!,
que muere desnudo, en el segundo justo
que comenzaba a ver.
Así deber ser, mi niña.
Ya le grité a los ángeles
que eres la fuente de mi alegría,
pero no de la juventud.
Que de mis sueños rotos,
ya no queda ninguno...,
todos se cumplieron,
con el solo echo,
de pintar el reflejo de la luna
sobre tu cuerpo.
Pero tan mudos serán mis besos
en el camino de este vuelo,
que antes del atardecer de tu vida,
se marchitará ,
mi boca.
Si en este instante
fuera viento, me fundiría
con la niebla, para que estas
palabras sean una suave
caricia,
y no la calcinante brisa
que resultan.
Pero así debe ser, mi niña.
Jamás logré descolgarme
de las cruces
de mis despedidas,
y ésta será una corona de espinas,
en mis suspiros por venir.
De mi corto porvenir,
al lado de tu recién iniciado
cuento de hadas,
con las fábulas de mil fantasmas
enamorándose de cada aliento,
en cambio a mi colección de libros
polvorientos,
los terminé de escribir con tu inocencia.
Si en este instante ,
no fuera amor
lo que siento,
por este adiós que te dejo,
mi alma
no sentiría tanta pena.
(para vos, siempre para vos)
fuesen estrellas las que golpean
mi rostro,
y no éstas mártires
gotas de lluvia,
este llanto eternamente inútil,
pálido, desfigurante.
Podría ser más claro
en mis temblorosas palabras,
que a mi edad ya no laten,
solo se sumergen en el cruel viento
de nuestras distancias ,
de nuestras distancias, mi niña.
Que soy una noche agotada,
y el cielo no acepta esta bella ironía,
de convivir,
con tu amanecer.
Hasta los jardines del crudo invierno
que se aproxima,
desde este momento me debilitan,
por la pena que carga este adiós,
y esta mentira monstruosa,
que es la aprobación de los tiempos ,
que un ser apruebe mi amor,
por el tallo de la rosa.
¡Si en este instante
soy un niño ciego!,
que muere desnudo, en el segundo justo
que comenzaba a ver.
Así deber ser, mi niña.
Ya le grité a los ángeles
que eres la fuente de mi alegría,
pero no de la juventud.
Que de mis sueños rotos,
ya no queda ninguno...,
todos se cumplieron,
con el solo echo,
de pintar el reflejo de la luna
sobre tu cuerpo.
Pero tan mudos serán mis besos
en el camino de este vuelo,
que antes del atardecer de tu vida,
se marchitará ,
mi boca.
Si en este instante
fuera viento, me fundiría
con la niebla, para que estas
palabras sean una suave
caricia,
y no la calcinante brisa
que resultan.
Pero así debe ser, mi niña.
Jamás logré descolgarme
de las cruces
de mis despedidas,
y ésta será una corona de espinas,
en mis suspiros por venir.
De mi corto porvenir,
al lado de tu recién iniciado
cuento de hadas,
con las fábulas de mil fantasmas
enamorándose de cada aliento,
en cambio a mi colección de libros
polvorientos,
los terminé de escribir con tu inocencia.
Si en este instante ,
no fuera amor
lo que siento,
por este adiós que te dejo,
mi alma
no sentiría tanta pena.
(para vos, siempre para vos)