Asklepios
Incinerando envidias
Si en mi mano estuviera
el destino de los ángeles,
brindaría con copas de amor
para celebrar el fin de sus inexcusables y largos silencios,
y provocar así, el renacer de la llama
más pura en sus corazones.
Finalmente, quedaría exhortarlos y
convencerlos para que realizaran
su labor a la perfección,
- han pasado demasiados años -,
algo que ya deberían haber afrontado
en los años de la antigüedad.
el destino de los ángeles,
brindaría con copas de amor
para celebrar el fin de sus inexcusables y largos silencios,
y provocar así, el renacer de la llama
más pura en sus corazones.
Finalmente, quedaría exhortarlos y
convencerlos para que realizaran
su labor a la perfección,
- han pasado demasiados años -,
algo que ya deberían haber afrontado
en los años de la antigüedad.