jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
aurora, esta noche no voy a dormir
no voy a dormir porque no quiero dejar de pensar en ti
pensar en ti como una droga que alivia mi tristeza
mi pesadumbre, mis años en la oscuridad
todas las absurdas noches que tuvieron que pasar
antes de que aparecieras en mi vida
una muchacha flaca de mirada limpia y clara
alguien en el cielo debió de haberme visto muy jodido ese día
y entonces fabricó en un instante el mundo perfecto
donde todo era exactamente igual que antes pero además tú;
cuántas veces te soñé sin conocerte
cuántas madrugadas me pregunté si acaso moriría sin haberte visto nunca
y de pronto aquella mañana estabas frente a mí
y de golpe sentí lo que sienten los ángeles al cruzar la última frontera del infinito
y asomarse más allá y ver a dios
¿cuál se lamentaría entonces de la interminable distancia recorrida
de la oscura noche eterna dejada atrás
de la helada soledad que aplastó su corazón?
¿cuál querría volver a cerrar los ojos, cuál se atrevería siquiera a parpadear?
¿cuál, aurora, no se olvidaría para siempre de dormir
cuando el sueño cegara aquel esplendor que colmó su ser?
no voy a dormir porque no quiero dejar de pensar en ti
pensar en ti como una droga que alivia mi tristeza
mi pesadumbre, mis años en la oscuridad
todas las absurdas noches que tuvieron que pasar
antes de que aparecieras en mi vida
una muchacha flaca de mirada limpia y clara
alguien en el cielo debió de haberme visto muy jodido ese día
y entonces fabricó en un instante el mundo perfecto
donde todo era exactamente igual que antes pero además tú;
cuántas veces te soñé sin conocerte
cuántas madrugadas me pregunté si acaso moriría sin haberte visto nunca
y de pronto aquella mañana estabas frente a mí
y de golpe sentí lo que sienten los ángeles al cruzar la última frontera del infinito
y asomarse más allá y ver a dios
¿cuál se lamentaría entonces de la interminable distancia recorrida
de la oscura noche eterna dejada atrás
de la helada soledad que aplastó su corazón?
¿cuál querría volver a cerrar los ojos, cuál se atrevería siquiera a parpadear?
¿cuál, aurora, no se olvidaría para siempre de dormir
cuando el sueño cegara aquel esplendor que colmó su ser?