angelsinalma
Poeta recién llegado
De contemplar al infinito,
con estrellas marchitas
durmiendo sobre tu pelo,
mientras dure la ansiedad
que desespera,
por beberme cada instante
que el mísero aire
se adueña de tu aliento,…
y murmuras mi nombre,
con la ternura
que hasta la luna
desconoce,
pienso…,
si me das amor
hasta en tu sueño,
¡como hacer
para no quererte!.
Y si desmaya el alma
cuando se abren tus ojos,
dejando que la dulzura
inunde,
el desierto de mi habitación,
colonizando todas mis futuras
huellas,
con el solo beso que desayuna
el deseo de proponer
un buen día,
con la humilde alegría
de saberte, reina
sobre mis huesos,
siento…
si me das amor
hasta en tus coloridos silencios
¡como hacer,
para no entregarte mi vida!.
De donde filtra
la magia,
de convertir la noche en siesta
y viceversa,
que la tierra del nunca jamás,
se instaló con sus duendes
en nuestra cama,
que hasta alguna celosa hada,
por verte desnuda, sobre
la sombra de mi cuerpo,
se queda,
y se excita por el sudor de rocío
que provocan,
las convulsiones,
te rindes…,
sobornando al corazón,
mientras descansa, tu mejilla
sobre mi pecho.
Que es demasiado grande el orgullo
de saberte mía, de tenerte cerca.
Lo confieso…,
si me das amor
en todo el transcurrir del tiempo,
¡como hacer…,
para imaginar tu ausencia!
con estrellas marchitas
durmiendo sobre tu pelo,
mientras dure la ansiedad
que desespera,
por beberme cada instante
que el mísero aire
se adueña de tu aliento,…
y murmuras mi nombre,
con la ternura
que hasta la luna
desconoce,
pienso…,
si me das amor
hasta en tu sueño,
¡como hacer
para no quererte!.
Y si desmaya el alma
cuando se abren tus ojos,
dejando que la dulzura
inunde,
el desierto de mi habitación,
colonizando todas mis futuras
huellas,
con el solo beso que desayuna
el deseo de proponer
un buen día,
con la humilde alegría
de saberte, reina
sobre mis huesos,
siento…
si me das amor
hasta en tus coloridos silencios
¡como hacer,
para no entregarte mi vida!.
De donde filtra
la magia,
de convertir la noche en siesta
y viceversa,
que la tierra del nunca jamás,
se instaló con sus duendes
en nuestra cama,
que hasta alguna celosa hada,
por verte desnuda, sobre
la sombra de mi cuerpo,
se queda,
y se excita por el sudor de rocío
que provocan,
las convulsiones,
te rindes…,
sobornando al corazón,
mientras descansa, tu mejilla
sobre mi pecho.
Que es demasiado grande el orgullo
de saberte mía, de tenerte cerca.
Lo confieso…,
si me das amor
en todo el transcurrir del tiempo,
¡como hacer…,
para imaginar tu ausencia!
Última edición: