Si me dices adiós hazlo con tus
labios llenos de fuerza,
que entre el ataúd y el infierno
existe gran diferencia.
Doblégame como la llama danzante
al metal doblega,
y embálzame con una lágrima última
que por la noche no vuelva.
Suelta el cabo de la rama que desliza
el viento y a mi ventana pega,
arranca la madrugada para que al amanecer
en mis sueños no aparezcas.
No seas penitente ruido de dulce
risa y brusca cadena,
que mi piel aún te extraña y al
germinar vida no llegas.
No camines de otra mano si a mi
mano todavía no dejas.
Y si lo haces, rompe tus caricias que
mucho pesa esta cruz y esta condena.
labios llenos de fuerza,
que entre el ataúd y el infierno
existe gran diferencia.
Doblégame como la llama danzante
al metal doblega,
y embálzame con una lágrima última
que por la noche no vuelva.
Suelta el cabo de la rama que desliza
el viento y a mi ventana pega,
arranca la madrugada para que al amanecer
en mis sueños no aparezcas.
No seas penitente ruido de dulce
risa y brusca cadena,
que mi piel aún te extraña y al
germinar vida no llegas.
No camines de otra mano si a mi
mano todavía no dejas.
Y si lo haces, rompe tus caricias que
mucho pesa esta cruz y esta condena.