Si tú me dieras un día,
de ésos que dejas tirados
abandonados a su suerte,
ésos días que arrastran
en el adoquín tus pasos,
talvez si me dieras
ese día del mes funesto,
gris, que nunca falta,
o quizás ese día lluvioso
cuando el edredón amara
tú cuerpo, y el televisor
sé viste de un solo canal.
Si me dieras de beber
ésos días que derrama
el vaso, cuando intentas
de enfríar tú café.
Si me dieras un solo día,
metería el sol por tú ventana,
pondría en su faz un velo
para opacarlo un poco,
pondría en tú alcoba
un campo con espigas azules,
y de la mano corriéramos en el,
fueramos tras las mariposas,
nos tiráramos al pasto,
nos enfermáramos de risa,
lloraríamos todo el sudor
de nuestros largos besos.
Si me dieras uno de ésos días,
no hiciera de mí quimera poesía,
viviera y muriera contigo,
y nunca nadie lo sabría.
de ésos que dejas tirados
abandonados a su suerte,
ésos días que arrastran
en el adoquín tus pasos,
talvez si me dieras
ese día del mes funesto,
gris, que nunca falta,
o quizás ese día lluvioso
cuando el edredón amara
tú cuerpo, y el televisor
sé viste de un solo canal.
Si me dieras de beber
ésos días que derrama
el vaso, cuando intentas
de enfríar tú café.
Si me dieras un solo día,
metería el sol por tú ventana,
pondría en su faz un velo
para opacarlo un poco,
pondría en tú alcoba
un campo con espigas azules,
y de la mano corriéramos en el,
fueramos tras las mariposas,
nos tiráramos al pasto,
nos enfermáramos de risa,
lloraríamos todo el sudor
de nuestros largos besos.
Si me dieras uno de ésos días,
no hiciera de mí quimera poesía,
viviera y muriera contigo,
y nunca nadie lo sabría.
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