Anhelo
Poeta recién llegado
Él estaba al otro lado del pasillo recogiendo un par de copias,
parecía una escultura en sentadillas
yo parada en la otra orilla le miraba atónita,
con mis sentidos servidos en una cornucopia
me temblaban las rodillas y me pregunté a mi misma:
- Si fuera sorda, ¿aún lo amaría?
Sí, porque miraría sus ojos verdes y me perdería en ellos.
- Y Si fuera ciega, ¿aún lo amaría?
Sí, porque escucharía la voz con que me canta.
- ¿Y si no pudiera hablarle? ¿Aún lo amaría?
Sí, porque me bastaría un abrazo para derretirme.
- ¿Y si no pudiera moverme o sentir? ¿Aún lo amaría?
Sí, mujer, basta ya, que todo eso puedes!
Vas a amarlo, me dije.
¿Cómo no iba a caer?
Si mis sentidos me faltaran,
si se hubiese partido en dos el tiempo,
si tus ojos fueran grises,
o no me hubiera detenido a verlos,
aún así me hubiera enamorado de ti.
parecía una escultura en sentadillas
yo parada en la otra orilla le miraba atónita,
con mis sentidos servidos en una cornucopia
me temblaban las rodillas y me pregunté a mi misma:
- Si fuera sorda, ¿aún lo amaría?
Sí, porque miraría sus ojos verdes y me perdería en ellos.
- Y Si fuera ciega, ¿aún lo amaría?
Sí, porque escucharía la voz con que me canta.
- ¿Y si no pudiera hablarle? ¿Aún lo amaría?
Sí, porque me bastaría un abrazo para derretirme.
- ¿Y si no pudiera moverme o sentir? ¿Aún lo amaría?
Sí, mujer, basta ya, que todo eso puedes!
Vas a amarlo, me dije.
¿Cómo no iba a caer?
Si mis sentidos me faltaran,
si se hubiese partido en dos el tiempo,
si tus ojos fueran grises,
o no me hubiera detenido a verlos,
aún así me hubiera enamorado de ti.