guillermo rasta
Poeta fiel al portal
Me muero en este inmenso mar de soledad
pues mi alma no enceuntra a la tuya,
y se siente desvanecer en este desierto
y a la vez tan incierto de tu dirección,
le daz un poco de luz a este desafortunado mundo
desolado por tu prescencia...
Seré un pobre rayo de luz
que apenas alcanzazrá el día,
y estate segura que no le haré justicia
pues si no estás no tengo esa fuerza para alumbrar sin melancolía...
y me apagaría en silencio
al final del día...
Soy ave sin nido
tropiezo y me caigo al vacío de la soledad
pues nunca creo que se va a acabar
eso de dejar de pensarte,
y llevarte en cada una de mis neuronas y en mi arteria mas motora
no! no acabará
aquellos vientos tuyos
tan rápidos y absolutos
que van por este mi mundo...
No creo poder pensar en otra cosa
que no sean tu hermosos cabellos de fuego,
tan vivos y tan distintivos de mi,
insignificante vía, mas no para ti una travesía,
pues tú que sabes de caminar
ja!
lo tuyo es volar,
volar por toda mi vida
y tocarla
tocarla para que no sea tan rigida,
de la rutina y de toda su agonía...
pues mi alma no enceuntra a la tuya,
y se siente desvanecer en este desierto
y a la vez tan incierto de tu dirección,
le daz un poco de luz a este desafortunado mundo
desolado por tu prescencia...
Seré un pobre rayo de luz
que apenas alcanzazrá el día,
y estate segura que no le haré justicia
pues si no estás no tengo esa fuerza para alumbrar sin melancolía...
y me apagaría en silencio
al final del día...
Soy ave sin nido
tropiezo y me caigo al vacío de la soledad
pues nunca creo que se va a acabar
eso de dejar de pensarte,
y llevarte en cada una de mis neuronas y en mi arteria mas motora
no! no acabará
aquellos vientos tuyos
tan rápidos y absolutos
que van por este mi mundo...
No creo poder pensar en otra cosa
que no sean tu hermosos cabellos de fuego,
tan vivos y tan distintivos de mi,
insignificante vía, mas no para ti una travesía,
pues tú que sabes de caminar
ja!
lo tuyo es volar,
volar por toda mi vida
y tocarla
tocarla para que no sea tan rigida,
de la rutina y de toda su agonía...