ricardinalgra
Poeta que considera el portal su segunda casa
Si no hay niños /no hay padres ni madres
ni a quien dar la mano /al cruzar la calle.
Si no hay niños /hay abuelas tristes
y están siempre quietos /los juegos de la plaza.
Tampoco hay quien persiga / a cada paloma atenta
que escapa, que sube,/ que vuela y que vuelve.
Las maestras, si están enojadas
no retan a nadie y se quedan quietas
sin enseñar nada en las horas libres
mientras que las gomas / no se gastan nunca
y a las hojas blancas /nadie las escribe.
No hay nadie que pida /que estén a su lado
en noches de tormenta /con truenos y rayos
ni tampoco hay nadie /que escuche los cuentos
dichos con voz suave /al lado de la cama.
No hay quien derrame /la leche o el agua
y todos los manteles /lucen menos manchas.
Se aburren los juguetes y están siempre serios
sin que alguien los rompa o los desordene.
Si no hay niños /no hay con quien hacer
castillos de arena si estás en la playa.
Busca que te busca, buscan las abuelas
los besos, caricias y abrazos que faltan.
Busca que te busca, buscan las abuelas
los niños ausentes /que están en otra parte
y van llamando al viento /desde muy temprano
en voces muy claras /siempre y sin cansarse.
Me alegro con ellas /cuando alguno hallaron
y más quiero ayudarlas a encontrar los nietos,
viejitas hermosas, abuelas increíbles,
abuelas como Estela ¡Abuelas de la Plaza!
ni a quien dar la mano /al cruzar la calle.
Si no hay niños /hay abuelas tristes
y están siempre quietos /los juegos de la plaza.
Tampoco hay quien persiga / a cada paloma atenta
que escapa, que sube,/ que vuela y que vuelve.
Las maestras, si están enojadas
no retan a nadie y se quedan quietas
sin enseñar nada en las horas libres
mientras que las gomas / no se gastan nunca
y a las hojas blancas /nadie las escribe.
No hay nadie que pida /que estén a su lado
en noches de tormenta /con truenos y rayos
ni tampoco hay nadie /que escuche los cuentos
dichos con voz suave /al lado de la cama.
No hay quien derrame /la leche o el agua
y todos los manteles /lucen menos manchas.
Se aburren los juguetes y están siempre serios
sin que alguien los rompa o los desordene.
Si no hay niños /no hay con quien hacer
castillos de arena si estás en la playa.
Busca que te busca, buscan las abuelas
los besos, caricias y abrazos que faltan.
Busca que te busca, buscan las abuelas
los niños ausentes /que están en otra parte
y van llamando al viento /desde muy temprano
en voces muy claras /siempre y sin cansarse.
Me alegro con ellas /cuando alguno hallaron
y más quiero ayudarlas a encontrar los nietos,
viejitas hermosas, abuelas increíbles,
abuelas como Estela ¡Abuelas de la Plaza!
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