Ayelen
Poeta recién llegado
Con una tierna mirada,
Se confundieron nuestras almas,
Entrelazadas en el tiempo,
Dispusieron que fuera dueño,
El dolor irremediable,
Del amor perpetua daga,
Más allá de esos confusos ojos,
Que me invadieron poco a poco,
Supe hallar la voz que reclama,
Que arda eternamente la llama,
Para que tu primavera consuma,
Mí ya disipado invierno,
No te culpo, no es condena,
Aunque lamento con dulce pena,
El haberte encontrado irresistible,
A esta altura incorregible,
Jamás pudiendo besar,
Esos labios que silencian .