Sí, pero no, ¿pero cuándo?
Cuando la rabia pide que le den dos pistolas
que desagravien las afrentas y el dolor,
un ánimo de vida como rumor de caracolas
pide menos muerte a pesar del rencor.
Cuando el miedo pierda el miedo
a caer en la siguiente bala,
cuando muera el sangriento credo
de matar porque sí, como si nada.
La pregunta es ¿hasta cuándo?
¿Quién va a poner el grito en el cielo?
¿Queda cielo para perdonar tanto?
Hay demasiada sangre sobre el suelo.
Cuando ya en las ikastolas se aprenda
que sumar restando es cobardía,
que no existe en el mundo peor venda
que el jirón de una bandera y su tiranía.
Cuando la rabia pide que le den dos pistolas
que desagravien las afrentas y el dolor,
un ánimo de vida como rumor de caracolas
pide menos muerte a pesar del rencor.
Cuando el miedo pierda el miedo
a caer en la siguiente bala,
cuando muera el sangriento credo
de matar porque sí, como si nada.
La pregunta es ¿hasta cuándo?
¿Quién va a poner el grito en el cielo?
¿Queda cielo para perdonar tanto?
Hay demasiada sangre sobre el suelo.
Cuando ya en las ikastolas se aprenda
que sumar restando es cobardía,
que no existe en el mundo peor venda
que el jirón de una bandera y su tiranía.
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