Francisco Iván Pazualdo
Poeta veterano en el portal
Si, por ser primavera
Si, en los suburbios de marzo
bronceaste al frió de primavera,
y dejaste a las sabanas heladas
engreírse a tu cuerpo sereno.
Si, tan espontánea la euforia
de la romántica pradera,
y precipitada la plegaria
de adelgazar mis estrofas para que las escuches.
Si, los témpanos de hielo huían primaverales
corrían profundos al bostezo de la noche,
y yo te aborde presuroso de abriles.
Si, cataratas mustias, te hacían cosquillas en el cuello.
Si, por ser primavera me escuchas fuerte,
¡ me escuchas! Pero no te grito, te murmuro en el oído
te murmuro a plenitud de las caricias de marzo
¡ah, mi preciosa primavera; cuanto te amo!
Si, en los suburbios de marzo
bronceaste al frió de primavera,
y dejaste a las sabanas heladas
engreírse a tu cuerpo sereno.
Si, tan espontánea la euforia
de la romántica pradera,
y precipitada la plegaria
de adelgazar mis estrofas para que las escuches.
Si, los témpanos de hielo huían primaverales
corrían profundos al bostezo de la noche,
y yo te aborde presuroso de abriles.
Si, cataratas mustias, te hacían cosquillas en el cuello.
Si, por ser primavera me escuchas fuerte,
¡ me escuchas! Pero no te grito, te murmuro en el oído
te murmuro a plenitud de las caricias de marzo
¡ah, mi preciosa primavera; cuanto te amo!