Paco Valiente
Poeta que no puede vivir sin el portal
MARLEN - PACO
La luz de mis manos proviene de tus ojos
y mis palabras respiran si son para ti,
me guardo un poema que nunca escribí,
te lo susurraré al oído cuando visite tu piel.
Mis días junto a ti son caprichosos,
ya que de mi frente salen palomas
que desean dormitar en las alfombras
que cubren a tus soñadores labios.
Quizás pudiera atrapar tus latidos
si acampara en tu sonrisa un año entero,
si pudiera besar tu nieve y no morir de frío,
si tu voz me recita versos en mis sueños.
Entonces tal vez nuestros pechos de nubes
se mesan en un crepúsculo de peces
y nuestros versos viajarán felices por la pendiente
de una tacita de té, yo sobre tu boca de plata.
Quisiera abrazarte en el fondo del mar,
colgarte estrellitas en tus pechos de sal,
me comería tu lengua poquito a poco
mientras desnuda te acaricia mi ola.
Allí, me dejaré amar, te daré mi corazón fiero
y entregaré mi vida. En tu piel pondré conchitas
que vestidas irán de perlas y lunas,
que amorosas amarán tus ojos de sol.
Si he de amarte sin ti, lo haré,
no necesito más que un verso tuyo
en la noche, tu voz ahora mía
arropando mis sábanas bordadas de espera.
La luz de mis manos proviene de tus ojos
y mis palabras respiran si son para ti,
me guardo un poema que nunca escribí,
te lo susurraré al oído cuando visite tu piel.
Mis días junto a ti son caprichosos,
ya que de mi frente salen palomas
que desean dormitar en las alfombras
que cubren a tus soñadores labios.
Quizás pudiera atrapar tus latidos
si acampara en tu sonrisa un año entero,
si pudiera besar tu nieve y no morir de frío,
si tu voz me recita versos en mis sueños.
Entonces tal vez nuestros pechos de nubes
se mesan en un crepúsculo de peces
y nuestros versos viajarán felices por la pendiente
de una tacita de té, yo sobre tu boca de plata.
Quisiera abrazarte en el fondo del mar,
colgarte estrellitas en tus pechos de sal,
me comería tu lengua poquito a poco
mientras desnuda te acaricia mi ola.
Allí, me dejaré amar, te daré mi corazón fiero
y entregaré mi vida. En tu piel pondré conchitas
que vestidas irán de perlas y lunas,
que amorosas amarán tus ojos de sol.
Si he de amarte sin ti, lo haré,
no necesito más que un verso tuyo
en la noche, tu voz ahora mía
arropando mis sábanas bordadas de espera.