Ricardo R. Ruiz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Si supieras, Milagros, cuanto te amo,
cuantas lágrimas ruegan en mi reclamo;
cuantas lunas inciertas sangra mi piel,
tras el último beso la amarga hiel.
Si supieras, Milagros, la desventura,
que me vive la noche sin tu ternura;
cuantos versos marchitos en el dolor,
añorando tu aliento, divino amor.
Si supieras, Milagros, mi azul poema,
cuánto duelen las ansias en mi dilema;
cuánto lloran las rosas de mi querer,
cuando el tiempo te aleja, dulce mujer.
Si supieras, Milagros, cuanto te extraño,
en el vals de las horas, año tras año;
cuánto extraño los cantos de tu beldad,
cuando dejas mis sueños, en soledad...
cuantas lágrimas ruegan en mi reclamo;
cuantas lunas inciertas sangra mi piel,
tras el último beso la amarga hiel.
Si supieras, Milagros, la desventura,
que me vive la noche sin tu ternura;
cuantos versos marchitos en el dolor,
añorando tu aliento, divino amor.
Si supieras, Milagros, mi azul poema,
cuánto duelen las ansias en mi dilema;
cuánto lloran las rosas de mi querer,
cuando el tiempo te aleja, dulce mujer.
Si supieras, Milagros, cuanto te extraño,
en el vals de las horas, año tras año;
cuánto extraño los cantos de tu beldad,
cuando dejas mis sueños, en soledad...
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