Si te asomas,
sólo verás un ojo.
Un ojo rojo sangre.
Si te vuelves,
descubres el miedo.
Mi sed sin cese.
Es cuestión de noche;
en cuanto mueran las estrellas
no importará tu ceguera.
Y saciaré mi erecta negritud
con los jugos de tu vida.
Tengo práctica.
Sufrirás lo justo para gritar por dentro.
(Entonces, en una esquina del mundo,
me doblaré sobre mi mismo para llorarte,
sin que nadie me oiga,
sin que nadie sepa que yo también grito).
**14-12-2008**
sólo verás un ojo.
Un ojo rojo sangre.
Si te vuelves,
descubres el miedo.
Mi sed sin cese.
Es cuestión de noche;
en cuanto mueran las estrellas
no importará tu ceguera.
Y saciaré mi erecta negritud
con los jugos de tu vida.
Tengo práctica.
Sufrirás lo justo para gritar por dentro.
(Entonces, en una esquina del mundo,
me doblaré sobre mi mismo para llorarte,
sin que nadie me oiga,
sin que nadie sepa que yo también grito).
**14-12-2008**