Si te tuviera

NiñaSanctuary

Poeta adicto al portal

sol-rayos-persiana.jpg



Si te tuviera al despertar por la mañana
al lado mío un domingo cualquiera,
y te viera acurrucado en tu costado,
soñando con sabe Dios que cosa;
tan plácido, tan cómodo, tan merecido,
apagaría la luz del sol si yo pudiera
para que nada interrumpiera tu descanso
y me quedaría mirándote al plazo
que tu cuerpo despertar decidiera
y entonces en tu rostro la sonrisa floreciera
y me quisieras deleitar con el abrazo
de los buenos días y el beso
aunque la mañana tal vez ya fuera
alcanzando la tarde o su ocaso
pero así todo el día la pena valiera.

Si te tuviera a mi lado al caer la noche,
lunes o jueves o el día que fuera
y tu semblante cansado del día yo viera
y tú quisieras de aquello hablarme,
o mejor desearas de pronto silencio,
o se te antojara divagar con música suave,
quizás una copa de vino,
una cerveza, un té o un chocolate,
sacarte la ropa y los zapatos,
dejarte al sofá caer como una roca,
me sentaría junto a ti a acompañarte
sin premura del tiempo, la hora,
me acercaría a acariciar tu cabello,
si estás de humor te haría un masaje,
o si no solamente contemplarte
hasta que quedaras dormido.

Si te tuviera cerca mío y madrugar hazaña fuera,
con el enfado del timbre malhabido
que osara irrumpir nuestro abrazo nocturno
y hacernos desenpiernar para comenzar el día,
mordería tu labio un poquito
y mi pie, antes que el tuyo, el frío suelo pisaría
para prenderte el baño, acercar tu toalla,
ir a la cocina y alistarte un desayuno
y te miraría perfumar tu cara
y te propondría un plan futuro
por si de repente el deber te dejara
suspirar por esta mujer de la alcoba,
aunque fuera sólo para no dejar
que en la monotonía muriera la aurora
del amor que valiente hubiera vencido
la historia de dos corazones
olvidados, maltratados, malheridos,
que se encontraron al azar un día
para untarse miel en las heridas
y los días de la triste adultez se volvieran
como aquella aventura que contábamos
al pasar nuestros días cuando éramos niños.

Si te tuviera como una misión condicionada
y me pidieran hacer una lista de acciones a tu favor,
que pusieran a prueba mi voluntad,
y de ellas dependiera tu honor,
tal vez me convierta en un genio,
o salga corriendo por mi uniforme de cazadora,
o de monja, o de diva, o de hada,
o de generala, o de todo o de nada;
y tal prueba atentara contra mi vida
y el gatillo de inicio en el viento retumbara,
me persignaría
y una tras otra, cada acción, palomeara,
porque no hay nada que por ti no haría,
aunque en el intento me quedara mutilada
y al final de todo así, tú ya no me quisieras;
si te tuviera que demostrar mi amor,
lo haría, si te tuviera al cabo de los años
aunque fuera que fuera recordada
como aquella tonta que aceptó el reto
a perder, creyendo que te ganaría.

Si te tuviera mi vida, mi vida fueras.
Si en tu vida, a pesar de todo, me quisieras;
si mi caricia al paso del tiempo anhelaras,
si mi abrazo imprevisto tanto disfrutaras,
si mi cuerpo en tu cuerpo, la bravía
del mar abierto por la madrugada despertara,
si tu soledad fuera mi mejor aliada
y entre añoranzas mis besos, tu boca suplicara...
Si tu tiempo ajustado rogara el espacio
que necesitas para oler mi cabello,
si la circunstancia te dejara vislumbrar
todo el amor que emana por ti mi intelecto;
o si nada de eso fuera tangible
pero el deseo verdadero de estar, rompiera
los cristales que nos toca ver entre nosotros;
si te tuviera, mi amor, si te tuviera...
Si me tuvieras, amor, como sol de primavera,
estoy segura que feliz y plena,
incluso sobre la nostalgia,
nuestra vida sin lugar a dudas, fuera.






 
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Si te tuviera al despertar por la mañana
al lado mío un domingo cualquiera,
y te viera acurrucado en tu costado,
soñando con sabe Dios que cosa;
tan plácido, tan cómodo, tan merecido,
apagaría la luz del sol si yo pudiera
para que nada interrumpiera tu descanso
y me quedaría mirándote al plazo
que tu cuerpo despertar decidiera
y entonces en tu rostro la sonrisa floreciera
y me quisieras deleitar con el abrazo
de los buenos días y el beso
aunque la mañana tal vez ya fuera
alcanzando la tarde o su ocaso
pero así todo el día la pena valiera.

Si te tuviera a mi lado al caer la noche,
lunes o jueves o el día que fuera
y tu semblante cansado del día yo viera
y tú quisieras de aquello hablarme,
o mejor desearas de pronto silencio,
o se te antojara divagar con música suave,
quizás una copa de vino,
una cerveza, un té o un chocolate,
sacarte la ropa y los zapatos,
dejarte al sofá caer como una roca,
me sentaría junto a ti a acompañarte
sin premura del tiempo, la hora,
me acercaría a acariciar tu cabello,
si estás de humor te haría un masaje,
o si no solamente contemplarte
hasta que quedaras dormido.

Si te tuviera cerca mío y madrugar hazaña fuera,
con el enfado del timbre malhabido
que osara irrumpir nuestro abrazo nocturno
y hacernos desempiernar para comenzar el día,
mordería tu labio un poquito
y mi pie, antes que el tuyo, el frío suelo pisaría
para prenderte el baño, acercar tu toalla,
ir a la cocina y alistarte un desayuno
y te miraría perfumar tu cara
y te propondría un plan futuro
por si de repente el deber te dejara
suspirar por esta mujer de la alcoba,
aunque fuera sólo para no dejar
que en la monotonía muriera la aurora
del amor que valiente hubiera vencido
la historia de dos corazones
olvidados, maltratados, malheridos,
que se encontraron al azar un día
para untarse miel en las heridas
y los días de la triste adultez se volvieran
como aquella aventura que contábamos
al pasar nuestros días cuando éramos niños.

Si te tuviera como una misión condicionada
y me pidieran hacer una lista de acciones a tu favor,
que pusieran a prueba mi voluntad,
y de ellas dependiera tu honor,
tal vez me convierta en un genio,
o salga corriendo por mi uniforme de cazadora,
o de monja, o de diva, o de hada,
o de generala, o de todo o de nada;
y tal prueba atentara contra mi vida
y el gatillo de inicio en el viento retumbara,
me persignaría
y una tras otra, cada acción, palomeara,
porque no hay nada que por ti no haría,
aunque en el intento me quedara mutilada
y al final de todo así, tú ya no me quisieras;
si te tuviera que demostrar mi amor,
lo haría, si te tuviera al cabo de los años
aunque fuera que fuera recordada
como aquella tonta que aceptó el reto
a perder, creyendo que te ganaría.

Si te tuviera mi vida, mi vida fueras.
Si en tu vida, a pesar de todo, me quisieras;
si mi caricia al paso del tiempo anhelaras,
si mi abrazo imprevisto tanto disfrutaras,
si mi cuerpo en tu cuerpo, la bravía
del mar abierto por la madrugada despertara,
si tu soledad fuera mi mejor aliada
y entre añoranzas mis besos, tu boca suplicara...
Si tu tiempo acortado rogara el espacio
que necesitas para oler mi cabello,
si el teléfono dejara de sonar,
si la circunstancia te dejara concentrar
en todo el amor que emana por ti mi intelecto;
o si nada de esto fuera tangible
pero el deseo verdadero de estar, rompiera
los muros que nos toca ver entre nosotros;
si te tuviera, mi amor, si te tuviera...
Si me tuvieras, amor, como sol de primavera,
estoy segura que feliz y plena,
incluso sobre la nostalgia,
nuestra vida sin lugar a dudas, fuera.





Muy bellos estos "Si te tuviera", preciosa escritura plena de sugerentes y tiernas escenas cotidianas que expresan un deseo de amor y entrega. Suenan muy bien tus versos, algunas rimas no forzadas destacan en ellos. Como siempre te digo Niña, sensibilidad y talento, eres una gran poetisa. Abrazote vuela. Paco.
 
Muy bellos estos "Si te tuviera", preciosa escritura plena de sugerentes y tiernas escenas cotidianas que expresan un deseo de amor y entrega. Suenan muy bien tus versos, algunas rimas no forzadas destacan en ellos. Como siempre te digo Niña, sensibilidad y talento, eres una gran poetisa. Abrazote vuela. Paco.


Cierto... Hay cancioncilla... Qué bien!
Las cosas fluyen a veces así sin nada de esfuerzo más que escribir con la pluma del corazón.

Gracias Valiente :)
 

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