pecadocapital79
Poeta adicto al portal
Cogiste la maleta preparada con esmero
y en la otra mano el pomo de la puerta,
fue absurdo nuestro amor no te lo niego
pero merecía otra despedida.
Un adiós necesita del portazo
no ese suave cerrar que tu le diste,
como si aquello que vivimos hubiera sido
una breve estancia en un hotel.
Ni siquiera te pusiste los tacones
fue imposible adivinar en que el peldaño
te dejabas un suspiro anestesiado.
Estuve por llamarte en la ventana,
para que volvieras a irte con más furia,
me insultaras en la cara o me escupieras
un reproche que aboliera mi autoestima,
me lanzaras un jarrón en la distancia
o rompieras mi discos favoritos.
Estuve por llamarte y ser yo mismo
quien te calzara como a una cenicienta
elevándote poderosa sobre el suelo
y el bajar maleta en mano sosteniera
esa bella melodía del adiós.
Y el portazo retumbara a los vecinos
y crujieran las bisagras de mi puerta.
Porque si te vas como te has ido suavemente,
con la cruel indiferencia, silenciosa,
es obvio vida mía que esta vez
ya nunca volverás.
y en la otra mano el pomo de la puerta,
fue absurdo nuestro amor no te lo niego
pero merecía otra despedida.
Un adiós necesita del portazo
no ese suave cerrar que tu le diste,
como si aquello que vivimos hubiera sido
una breve estancia en un hotel.
Ni siquiera te pusiste los tacones
fue imposible adivinar en que el peldaño
te dejabas un suspiro anestesiado.
Estuve por llamarte en la ventana,
para que volvieras a irte con más furia,
me insultaras en la cara o me escupieras
un reproche que aboliera mi autoestima,
me lanzaras un jarrón en la distancia
o rompieras mi discos favoritos.
Estuve por llamarte y ser yo mismo
quien te calzara como a una cenicienta
elevándote poderosa sobre el suelo
y el bajar maleta en mano sosteniera
esa bella melodía del adiós.
Y el portazo retumbara a los vecinos
y crujieran las bisagras de mi puerta.
Porque si te vas como te has ido suavemente,
con la cruel indiferencia, silenciosa,
es obvio vida mía que esta vez
ya nunca volverás.