Martín Renán
Poeta adicto al portal
Si te vas, no te culpo;
con tu dinero prohibido
cómprame
el sueño que no tuve
o finge enamorarte, por esta vez;
mejor, si me llevas a la hoguera
donde tu abandono quema,
mi súplica por ti,
si me traes a domicilio,
la paga será desayunar sin ti.
En ningún sitio quise conocerme,
porque me hice de tu carne;
verme indoloro, fingí ser tu verdugo…
Tal vez, eso hizo de mí,
vivir de tu recuerdo:
cuanto quiero y no me entiendo.
Tú me dices desde ayer,
no recuerdo ni tu nombre;
yo, siquiera pronuncio en silencio
momentos de algún adiós.
Comprendo ahora,
cómo cojea una lágrima
saboreando a pausa,
subliminal rito en tus ojos.
con tu dinero prohibido
cómprame
el sueño que no tuve
o finge enamorarte, por esta vez;
mejor, si me llevas a la hoguera
donde tu abandono quema,
mi súplica por ti,
si me traes a domicilio,
la paga será desayunar sin ti.
En ningún sitio quise conocerme,
porque me hice de tu carne;
verme indoloro, fingí ser tu verdugo…
Tal vez, eso hizo de mí,
vivir de tu recuerdo:
cuanto quiero y no me entiendo.
Tú me dices desde ayer,
no recuerdo ni tu nombre;
yo, siquiera pronuncio en silencio
momentos de algún adiós.
Comprendo ahora,
cómo cojea una lágrima
saboreando a pausa,
subliminal rito en tus ojos.