Martín Renán
Poeta adicto al portal
No te creas,
que de tu perdón
esta vez
el milagro está más cerca;
acaso
me negarás un poco de luz
en lo oscuro que hay en mí;
he pensado muchas veces en ti,
todos los días
y este amor no tiene precio.
Mañana
—sin razón—
tantas veces en tu sombra me verás partir,
que de olvidos
los secretos mueren de pena.
Otro lunes melancólico, y sin ti.
Que, verte de amor a escondidas
y en silencio,
si me hubieras dicho adiós ese día:
todos mis recuerdos
y el beso dado al despertar
caerían al olvido.
Tú eres el pálpito en mi signo;
entonces,
di que me amas otra vez.
Casandra, déjame tus dudas,
tu sonrisa
y tus grandes ojos en el caos de mi alma.
En tu corazón,
no es difícil ser más humano,
si pierdo la fe
en el día menos pensando.
No me explico
cómo por amor di un paso al costado.
Y me juré como pude,
enamorarme otra vez, si te vuelvo a ver.
que de tu perdón
esta vez
el milagro está más cerca;
acaso
me negarás un poco de luz
en lo oscuro que hay en mí;
he pensado muchas veces en ti,
todos los días
y este amor no tiene precio.
Mañana
—sin razón—
tantas veces en tu sombra me verás partir,
que de olvidos
los secretos mueren de pena.
Otro lunes melancólico, y sin ti.
Que, verte de amor a escondidas
y en silencio,
si me hubieras dicho adiós ese día:
todos mis recuerdos
y el beso dado al despertar
caerían al olvido.
Tú eres el pálpito en mi signo;
entonces,
di que me amas otra vez.
Casandra, déjame tus dudas,
tu sonrisa
y tus grandes ojos en el caos de mi alma.
En tu corazón,
no es difícil ser más humano,
si pierdo la fe
en el día menos pensando.
No me explico
cómo por amor di un paso al costado.
Y me juré como pude,
enamorarme otra vez, si te vuelvo a ver.