Jose Anibal Ortiz Lozada
Poeta adicto al portal
Si tú fueras arroz y yo las habichuelas,
seríamos el plato que nunca falta,
la combinación perfecta en la olla,
el abrazo cálido de la cocina.
Si tú fueras arroz, blanco y suave,
yo sería las habichuelas,
tiernas y sabrosas,
juntos, daríamos vida a la mesa,
unidos en un lazo que nadie desata.
Serías el grano que me envuelve,
yo la legumbre que te da sabor,
y juntos, seríamos el alma del hogar,
el plato que todos anhelan,
el que sabe a familia,
a historias compartidas en cada bocado.
Si tú fueras arroz y yo las habichuelas,
no habría duda ni discusión,
somos la receta escrita en el viento,
el amor que se cuece lento,
el que sabe mejor con cada mordisco.
Porque tú, arroz, eres la base,
y yo, habichuelas, soy el complemento,
y en nuestra unión no hay espacio para el vacío,
solo para el amor que crece en la olla,
humeante y firme,
como un abrazo que nunca se enfría.
Si tú fueras arroz y yo las habichuelas,
seríamos la canción que se canta en cada cocina,
el dúo perfecto que nadie olvida,
porque el amor, como el buen guiso,
se hace de ingredientes que se buscan,
que se encuentran y se funden,
en un solo plato,
en un solo amor.
seríamos el plato que nunca falta,
la combinación perfecta en la olla,
el abrazo cálido de la cocina.
Si tú fueras arroz, blanco y suave,
yo sería las habichuelas,
tiernas y sabrosas,
juntos, daríamos vida a la mesa,
unidos en un lazo que nadie desata.
Serías el grano que me envuelve,
yo la legumbre que te da sabor,
y juntos, seríamos el alma del hogar,
el plato que todos anhelan,
el que sabe a familia,
a historias compartidas en cada bocado.
Si tú fueras arroz y yo las habichuelas,
no habría duda ni discusión,
somos la receta escrita en el viento,
el amor que se cuece lento,
el que sabe mejor con cada mordisco.
Porque tú, arroz, eres la base,
y yo, habichuelas, soy el complemento,
y en nuestra unión no hay espacio para el vacío,
solo para el amor que crece en la olla,
humeante y firme,
como un abrazo que nunca se enfría.
Si tú fueras arroz y yo las habichuelas,
seríamos la canción que se canta en cada cocina,
el dúo perfecto que nadie olvida,
porque el amor, como el buen guiso,
se hace de ingredientes que se buscan,
que se encuentran y se funden,
en un solo plato,
en un solo amor.