allix
Poeta fiel al portal
Si vamos a conocernos
tu di si conviene vernos.
También podemos
entre palabras leernos.
Dime si estás de acuerdo
para comenzar a escribir nuestros recuerdos.
Si vamos a conocernos
tu di en que lugar que yo iré a tu encuentro.
También puedo llevar lirios, rosas y libros
para entretenernos.
Pero dímelo ahora y no luego,
para conversar con la primavera
y rogarle que me permita robarle los capullos de Hera.
Si vamos a conocernos
he de advertirte que soy un romántico incurable,
y para mi serlo es loable.
También soy un alma indomable,
creo en las utopías insondables.
Y no, no me apena, ni avergüenza,
estoy seguro de que vale la pena ser sincero
y romper el muro de acero.
Por si aún después de que leas esto vamos a conocernos
he de hacer una última advertencia,
no importa como vistas, o cuantas jergas digas,
a mi no me importa si eres bonita.
No me importa la marca de tus zapatillas,
sino cuanto caminas.
No me importa si te tiñes el cabello o si te haces una cola,
lo que me importa es que percibas lo que dice la brisa.
No me importa que seas alta o chaparrita,
lo que me importa es que te atrevas sin palinodías.
No me importa que tengas lentes de sol o de aumento,
lo que me importa es que veas más allá de lo concreto.
Lo que me importa casi siempre es desapercibido, inenarrable, obviado, o no visto.
Lo que me importa
es si te dejas ver como la luz entre sombras.
tu di si conviene vernos.
También podemos
entre palabras leernos.
Dime si estás de acuerdo
para comenzar a escribir nuestros recuerdos.
Si vamos a conocernos
tu di en que lugar que yo iré a tu encuentro.
También puedo llevar lirios, rosas y libros
para entretenernos.
Pero dímelo ahora y no luego,
para conversar con la primavera
y rogarle que me permita robarle los capullos de Hera.
Si vamos a conocernos
he de advertirte que soy un romántico incurable,
y para mi serlo es loable.
También soy un alma indomable,
creo en las utopías insondables.
Y no, no me apena, ni avergüenza,
estoy seguro de que vale la pena ser sincero
y romper el muro de acero.
Por si aún después de que leas esto vamos a conocernos
he de hacer una última advertencia,
no importa como vistas, o cuantas jergas digas,
a mi no me importa si eres bonita.
No me importa la marca de tus zapatillas,
sino cuanto caminas.
No me importa si te tiñes el cabello o si te haces una cola,
lo que me importa es que percibas lo que dice la brisa.
No me importa que seas alta o chaparrita,
lo que me importa es que te atrevas sin palinodías.
No me importa que tengas lentes de sol o de aumento,
lo que me importa es que veas más allá de lo concreto.
Lo que me importa casi siempre es desapercibido, inenarrable, obviado, o no visto.
Lo que me importa
es si te dejas ver como la luz entre sombras.
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