si vuelves conmigo, me caso contigo

jose villa

Poeta que considera el portal su segunda casa

bueno, aurora me mandó a la chingada

así están las cosas
ahora vuelvo a estar solo
y el corazón me duele
¿cómo se hace para quitarse el puto dolor
que te causa un corazón roto?
fui a la playa y se lo pregunté al duende
-lanchero en sus ratos libres y borracho el resto del tiempo-
¿cómo me quito este puto dolor, compadre?
fácil, me dijo
tengo un par de amiguitas
mañana le lleno el tanque a la lancha
tú compras las cervezas y algo de botana
llevamos a las nenas a dar un paseo por el mar
y allá adentro, ya borrachas, tú te coges a una
y yo me cojo a la otra y luego
si se puede las rolamos
¿y con eso crees que se me quite el puto dolor, compadre?
a lo mejor no, villa, pero te aseguro una cosa
mientras dure el paseo, el sol, la cerveza
verles las tetas a ese par de putitas
pasarlas por la piedra, a lo mejor hacerlo
entre los dos con una
te garantizo, cabrón
que no te duele nada, nada, nada;
a la mañana siguiente compré cerveza
las chicas esperaban en el muelle
-morenas, adolescentes, estúpidas y tetonas-
el duende acercó la lancha
subimos
el sol brillaba esplendoroso
las gaviotas surcaban la inmensidad
una lejana nubecilla hizo que me acordara de aurora
su timidez, su dulce encanto
las noches que pasábamos afuera de su casa
sentados en la banqueta hablando de nada
la vez que lloró cuando le dije
que los viejos como yo no podían casarse
con niñas a las que le doblaban la edad
¿por qué había tenido que enamorarme de ella?
y de pronto el sol
la cerveza, aquellas simpáticas chicas dispuestas a todo
el hijo de puta del duende con su barbita de 3 días
la puta lancha del pecado y la condenación eterna
de pronto todo eso
se me antojó una afrenta a la memoria de aquel amor radiante
un ultraje a la inocencia de aurora
una porquería
le pedí al duende que regresara al muelle
"quédate con la cerveza, yo me bajo"
le dio la vuelta al timón
volvimos al muellle
me bajé de un brinco
los vi alejarse
las chicas se doblaban atacadas de la risa
el duende les explicaba "es poeta, ni modo de matarlo"
los tres le daban a la cerveza
el sol empezaba a calar
volví cabizbajo a mi cuarto cerca de la playa
me tiré en la cama con el retrato de aurora
lo besé con lágrimas en los ojos
por la ventana abierta entraban las notas de una canción
recuerda, los días son números, cuenta las estrellas...
¿cuántas veces no me arrepentiría más tarde
de haber desembarcado de esa lancha?



 
Vuelve con Aurora y díle que los viejos como tú si pueden casarse aunque le doblen la edad a su chica, y no estés triste....a por Aurora jajjajajajajaj. Besito, villa .
 

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