Horacio_Chinaski
Poeta recién llegado
No hubiera yo desvenado los
pensamientos con piezas de
artillería acres que de un
tiro descerrajan los
sirremas en un
poema.
Ni sería yo ahora este cutre
poeta que precisa pasacintas y
pedrerías. Ni mucho menos tú
mi sobrevida postdiagnóstico
a modo de Oréade salvadora de
mi monte.
No hubiera habido golpe de
estado de la serotonina,
ni Chopin de banda sonora, ni
el espectro nocturno de
Baudelaire ebrio por nada.
No hubiera hecho un
pogo al ritmo de
sístoles aceleradas
para sucumbir en mi
silencio diastólico
ahora:
No habrá miedo.
Ya lo verás.
No habrá miedo.
Te demostraré que te quiero.
pensamientos con piezas de
artillería acres que de un
tiro descerrajan los
sirremas en un
poema.
Ni sería yo ahora este cutre
poeta que precisa pasacintas y
pedrerías. Ni mucho menos tú
mi sobrevida postdiagnóstico
a modo de Oréade salvadora de
mi monte.
No hubiera habido golpe de
estado de la serotonina,
ni Chopin de banda sonora, ni
el espectro nocturno de
Baudelaire ebrio por nada.
No hubiera hecho un
pogo al ritmo de
sístoles aceleradas
para sucumbir en mi
silencio diastólico
ahora:
No habrá miedo.
Ya lo verás.
No habrá miedo.
Te demostraré que te quiero.