SIC TRANSIT GLORIA MUNDI
Haciendose dorada se hace líquida la mirada
Cae en los pozos profundos del miasma
se abre a las más execrables interpretaciones
mientras tú indiferente devoras los pechos de tu amada.
Cómo dibujaría la raíz de la interperie
desde esta roca flotante en el abismo
Cómo tañería la melodía que con aullidos
ha compuesto el viento entre tus muslos.
Estos son mis límites y sólo un viaje a los suburbios
podrá traspasarlos.
Porque toda la lascivia
toda la podredumbre
toda la inmunda
sublimidad de la Belleza
se esconde de la vista de todos en los más recónditos
suburbios.
Vuelan como presagios las águilas presurosas
Caen los blasones antiguos que sujetaban sus garras
Las piedras se hacen arena y las familias cadáveres
Una sucesión de muertos trascendidos por gusanos
y las ruinas con ínfulas de grandiosas
que son ahora empedrados con florones de boñigas.
“Sic transit gloria mundi”
se escucha un canto profundo
nacido en el lejano eremitorio
o como el rumor monacal del cauce de la cloaca
o como nana cantada para adormecer los ancianos
hacinados en sus camas.
En las ruinas temblorosas del viejo pueblo
que agonizan entre zarzas
un resplandor se hace música
como un recuerdo del tañer de la campana
o como la lenta caricia de tu mano
a las guedejas violentas de tu perro o de tu asno.
“Sic transit gloria mundi”
Un postrer rayo de sol hiere de muerte
a la nube voluptuosa que enrojece
Mi sombra desaparece
y me disuelvo como piedra
como baya de lentisco
como rebuzno de asno.
Haciendose dorada se hace líquida la mirada
Cae en los pozos profundos del miasma
se abre a las más execrables interpretaciones
mientras tú indiferente devoras los pechos de tu amada.
Cómo dibujaría la raíz de la interperie
desde esta roca flotante en el abismo
Cómo tañería la melodía que con aullidos
ha compuesto el viento entre tus muslos.
Estos son mis límites y sólo un viaje a los suburbios
podrá traspasarlos.
Porque toda la lascivia
toda la podredumbre
toda la inmunda
sublimidad de la Belleza
se esconde de la vista de todos en los más recónditos
suburbios.
Vuelan como presagios las águilas presurosas
Caen los blasones antiguos que sujetaban sus garras
Las piedras se hacen arena y las familias cadáveres
Una sucesión de muertos trascendidos por gusanos
y las ruinas con ínfulas de grandiosas
que son ahora empedrados con florones de boñigas.
“Sic transit gloria mundi”
se escucha un canto profundo
nacido en el lejano eremitorio
o como el rumor monacal del cauce de la cloaca
o como nana cantada para adormecer los ancianos
hacinados en sus camas.
En las ruinas temblorosas del viejo pueblo
que agonizan entre zarzas
un resplandor se hace música
como un recuerdo del tañer de la campana
o como la lenta caricia de tu mano
a las guedejas violentas de tu perro o de tu asno.
“Sic transit gloria mundi”
Un postrer rayo de sol hiere de muerte
a la nube voluptuosa que enrojece
Mi sombra desaparece
y me disuelvo como piedra
como baya de lentisco
como rebuzno de asno.