Henry Miller
Poeta recién llegado
En realidad no hay nadie
Los pronombres son tan solo
La escala más visible al ojo:
Tú y yo somos el mismo.
Hace tres vidas te encontré
Pobre y desarrapada
Y lanzaste sobre mí esa flecha
Que llevas en los ojos.
No era una súplica
Era el telón de un sueño
Un giro sobre el eje de mi vida
Un vértigo de pájaros en fuga.
Te amé al instante
Deviniste propósito y secuela.
Tú escribes estas líneas de mi mano
Recuerda Coral
Como nos fuimos juntos hasta el puente
Como te fuiste sosegando
Como hundiste tus dientes en mi hombro
Cuando al fin quedamos solos
Frenéticos en medio del silencio.
Y en medio de nosotros dos
De nadie
La amazona de rizos rubios
La niña que me visita en sueños
Y me despierta con un beso.
La veo correr pendiente abajo
Su cara no es tu cara
Ni la mía
Es mi corazón y el tuyo
Floreciendo
Es la llama del misterio
Parpadeando.
Cada vez que sucede
Giran los goznes de la tierra
Y las imágenes descienden
Como pétalos sobre la fuente
Los ojos cargan todo el peso
De una muerte niña
Los recuerdos se fugan sin remedio
La idea de no tener raíces
De ser puesto ahí de pronto
Surge en la mente
Como un ciervo que huye.
Ahora que te vas de viaje
Cuando despiertes sin razón
Recuerda
Esa mañana en que te vi morir
Y dijiste
Que regresarías
Que encendiera una vela cada noche
Veinte días
Recuerda mis lágrimas cayendo en círculos
Mis ojos vueltos hacia Dios
En vano.
No quiero que te vayas otra vez
Hay algo que me dice
Que ahora si
Estoy sosteniendo al mundo
Con estos ojos amantes
Que los nudos están desatados
Que vamos a ser tres
Y el mismo.
Los pronombres son tan solo
La escala más visible al ojo:
Tú y yo somos el mismo.
Hace tres vidas te encontré
Pobre y desarrapada
Y lanzaste sobre mí esa flecha
Que llevas en los ojos.
No era una súplica
Era el telón de un sueño
Un giro sobre el eje de mi vida
Un vértigo de pájaros en fuga.
Te amé al instante
Deviniste propósito y secuela.
Tú escribes estas líneas de mi mano
Recuerda Coral
Como nos fuimos juntos hasta el puente
Como te fuiste sosegando
Como hundiste tus dientes en mi hombro
Cuando al fin quedamos solos
Frenéticos en medio del silencio.
Y en medio de nosotros dos
De nadie
La amazona de rizos rubios
La niña que me visita en sueños
Y me despierta con un beso.
La veo correr pendiente abajo
Su cara no es tu cara
Ni la mía
Es mi corazón y el tuyo
Floreciendo
Es la llama del misterio
Parpadeando.
Cada vez que sucede
Giran los goznes de la tierra
Y las imágenes descienden
Como pétalos sobre la fuente
Los ojos cargan todo el peso
De una muerte niña
Los recuerdos se fugan sin remedio
La idea de no tener raíces
De ser puesto ahí de pronto
Surge en la mente
Como un ciervo que huye.
Ahora que te vas de viaje
Cuando despiertes sin razón
Recuerda
Esa mañana en que te vi morir
Y dijiste
Que regresarías
Que encendiera una vela cada noche
Veinte días
Recuerda mis lágrimas cayendo en círculos
Mis ojos vueltos hacia Dios
En vano.
No quiero que te vayas otra vez
Hay algo que me dice
Que ahora si
Estoy sosteniendo al mundo
Con estos ojos amantes
Que los nudos están desatados
Que vamos a ser tres
Y el mismo.
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