Siempre él

AIBAEZA

Poeta adicto al portal
Desde la nada leí los ciclos de las horas
que carminan mis pasos al borde de tu espejo.
Desde el silencio oí rapsodias en el dejo
triste de los días virginales que desfloras.

Desde los centros abismales de las esporas
fuí presagio en equilibrio, el labio parejo,
firme pilar de tu boca descarnada. Viejo
rostro encaramado a mis espaldas, añoras

la tersura de otros años, viveza indomable
del lobo que juega en un jardín y mimetiza
las plumas del canario que no será bocado,
continencia armada del amante imponderable.

Hinco mi piel desvelada ante el beso que atiza
los muros de este pecho construido en el tejado,
que despuebla murallas con campos en barbecho.

Desde la carne, me hirió la luz inefable
que pronuncia el nombre de la vida en cuatro letras.
 
Mi amiga realmente es un placer llegar a estas magistrales letras. no creo que lo que ponga en el papel podra describir la belleza de este trabajo mis respetos y mis estrellas un beso en la distancia Jess
 
Preciosos Aibaeza, es un cromo propiciado por tu envidiable talento.
Mis aplausos
 
Desde la nada leí los ciclos de las horas
que carminan mis pasos al borde de tu espejo.
Desde el silencio oí rapsodias en el dejo
triste de los días virginales que desfloras.

Desde los centros abismales de las esporas
fuí presagio en equilibrio, el labio parejo,
firme pilar de tu boca descarnada. Viejo
rostro encaramado a mis espaldas, añoras

la tersura de otros años, viveza indomable
del lobo que juega en un jardín y mimetiza
las plumas del canario que no será bocado,
continencia armada del amante imponderable.

Hinco mi piel desvelada ante el beso que atiza
los muros de este pecho construido en el tejado,
que despuebla murallas con campos en barbecho.

Desde la carne, me hirió la luz inefable
que pronuncia el nombre de la vida en cuatro letras.
que maravilla un verdadero placer leerte saludos.
 
Mi amiga realmente es un placer llegar a estas magistrales letras. no creo que lo que ponga en el papel podra describir la belleza de este trabajo mis respetos y mis estrellas un beso en la distancia Jess

Mi amigo, realmente no sé que estrella me tocó en algún momento para ser merecedora de los gentiles y generosos comentarios con que honras mis letras.

Desde la cercanía de la amistad, recibe mi afecto
 
Desde la nada leí los ciclos de las horas
que carminan mis pasos al borde de tu espejo.
Desde el silencio oí rapsodias en el dejo
triste de los días virginales que desfloras.

Desde los centros abismales de las esporas
fuí presagio en equilibrio, el labio parejo,
firme pilar de tu boca descarnada. Viejo
rostro encaramado a mis espaldas, añoras

la tersura de otros años, viveza indomable
del lobo que juega en un jardín y mimetiza
las plumas del canario que no será bocado,
continencia armada del amante imponderable.

Hinco mi piel desvelada ante el beso que atiza
los muros de este pecho construido en el tejado,
que despuebla murallas con campos en barbecho.

Desde la carne, me hirió la luz inefable
que pronuncia el nombre de la vida en cuatro letras.


Me alegra encontrarme con este poema. Se abre en muchas formas a la luz, y ella danza sobre sus letras, se transfigura, más que un poema a amor de hombre, me parece a mi un poema al amor sagrado de Dios.
 
Ahh!!! Qué placer!!! son tan bellas y delicadas las imágenes que creas en estos versos, que quedo extasiada...un placer y un aprendizaje leerte poetisa...saluditos
 
Desde la nada leí los ciclos de las horas
que carminan mis pasos al borde de tu espejo.
Desde el silencio oí rapsodias en el dejo
triste de los días virginales que desfloras.

Desde los centros abismales de las esporas
fuí presagio en equilibrio, el labio parejo,
firme pilar de tu boca descarnada. Viejo
rostro encaramado a mis espaldas, añoras

la tersura de otros años, viveza indomable
del lobo que juega en un jardín y mimetiza
las plumas del canario que no será bocado,
continencia armada del amante imponderable.

Hinco mi piel desvelada ante el beso que atiza
los muros de este pecho construido en el tejado,
que despuebla murallas con campos en barbecho.

Desde la carne, me hirió la luz inefable
que pronuncia el nombre de la vida en cuatro letras.

Gran poema, Adela. No podía ser de otra manera llevando tu firma. Unos alejandrinos maravillosos. Un beso.
 
Me alegra encontrarme con este poema. Se abre en muchas formas a la luz, y ella danza sobre sus letras, se transfigura, más que un poema a amor de hombre, me parece a mi un poema al amor sagrado de Dios.

No se refiere a ese amor, amiga, sino a la transformación del sentimiento a lo largo del tiempo, cuando la perspectiva temporal engrandece y acrecienta el amor originario.

Quizás no supe expresarlo como debiera, pero así fué como lo sentí. Un beso
 
Que bueno hacer hallazgos que iluminen el día...hoy es tu poesía Aiba. Un abrazito inmenso por sumergirme y llevarme en el viaje de emociones al leerte...!

No pudiste hacerme mejor regalo que una lectura emocionada. Gracias a ti por leer y por tu sensibilidad.

Un abrazo
 
Desde la nada leí los ciclos de las horas

que carminan mis pasos al borde de tu espejo.
Desde el silencio oí rapsodias en el dejo
triste de los días virginales que desfloras.

Desde los centros abismales de las esporas
fuí presagio en equilibrio, el labio parejo,
firme pilar de tu boca descarnada. Viejo
rostro encaramado a mis espaldas, añoras

la tersura de otros años, viveza indomable
del lobo que juega en un jardín y mimetiza
las plumas del canario que no será bocado,
continencia armada del amante imponderable.

Hinco mi piel desvelada ante el beso que atiza
los muros de este pecho construido en el tejado,
que despuebla murallas con campos en barbecho.

Desde la carne, me hirió la luz inefable

que pronuncia el nombre de la vida en cuatro letras.


Bellísimo, en forma y contenido, Adela.
Besos desde acá.
 

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