Siempre eres tú.

columpio rosa

Poeta asiduo al portal
El día que apareciste,
mi brújula se dañó,
el día que apareciste,
se detuvo mi reloj.

Yo que era guerrera
contra el amor,
me convertí en su cómplice,
tú que eras portador de él,
me viciaste a sus caminos.

Sin importar las distancias,
me conseguí un par de alas,
volé y te busqué,
te amé a sobremanera.

Tú que siempre fuiste marino,
me llevaste a altamar,
y al mismo tiempo,
calmaste mis sunamís.

Encontramos la forma
de querernos en las
frías neblinas del recuerdo.

Y aún la lejanía
no importaría, pues
nos amaríamos
si fuera necesario
cada segundo del calendario.

Pues siempre eres tú,
pues siempre soy yo,
pues siempre seremos
los dos, mi amor.
 
Última edición:
El día que apareciste,
mi brújula se dañó,
el día que apareciste,
se detuvo mi reloj.

Yo que era guerrera
contra el amor,
me convertí en su cómplice,
tú que eras portador de él,
me viciaste a sus caminos.

Sin importar las distancias,
me conseguí un par de alas,
volé y te busqué,
te amé a sobremanera.

Tú que siempre fuiste marino,
me llevaste a altamar,
y al mismo tiempo,
calmaste mis sunamís.

Encontramos la forma
de querernos en las
frías neblinas del recuerdo.

Y aún la lejanía
no importaría, pues
nos amaríamos
si fuera necesario
cada segundo del calendario.

Pues siempre eres tú,
pues siempre soy yo,
pues siempre seremos
los dos, mi amor.
Romántica conjunción de dos corazones enamorados, precioso poema. Un abrazo. Paco.
 
El día que apareciste,
mi brújula se dañó,
el día que apareciste,
se detuvo mi reloj.

Yo que era guerrera
contra el amor,
me convertí en su cómplice,
tú que eras portador de él,
me viciaste a sus caminos.

Sin importar las distancias,
me conseguí un par de alas,
volé y te busqué,
te amé a sobremanera.

Tú que siempre fuiste marino,
me llevaste a altamar,
y al mismo tiempo,
calmaste mis sunamís.

Encontramos la forma
de querernos en las
frías neblinas del recuerdo.

Y aún la lejanía
no importaría, pues
nos amaríamos
si fuera necesario
cada segundo del calendario.

Pues siempre eres tú,
pues siempre soy yo,
pues siempre seremos
los dos, mi amor.


Dulcemente amoroso, tan sublime y romántico que atrapa el mar con tu encanto en tu reloj...

un placer pasar a leerte amiga rosa, siempre con tan maravillosa inspiración... Besos y Gracias por escribir tan bonito,

Saludos amiga y gran poetiza
 
Última edición:
El día que apareciste,
mi brújula se dañó,
el día que apareciste,
se detuvo mi reloj.

Yo que era guerrera
contra el amor,
me convertí en su cómplice,
tú que eras portador de él,
me viciaste a sus caminos.

Sin importar las distancias,
me conseguí un par de alas,
volé y te busqué,
te amé a sobremanera.

Tú que siempre fuiste marino,
me llevaste a altamar,
y al mismo tiempo,
calmaste mis sunamís.

Encontramos la forma
de querernos en las
frías neblinas del recuerdo.

Y aún la lejanía
no importaría, pues
nos amaríamos
si fuera necesario
cada segundo del calendario.

Pues siempre eres tú,
pues siempre soy yo,
pues siempre seremos
los dos, mi amor.
El amor va creciendo y pococo a poco en su agasajo deja esos
elementos acariciados en el teatro de la vida. excelente.
saludos de luzyabsenta
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba