Me miras, te miro
y te quiero, te amo.
Porque amo la inocencia de tu permanencia dura,
tu fragilidad gigante arraigada en la tierra y mi retina,
por tus garras poderosas a la vida aferradas
de su sangre
sedientas.
Hermosa y misteriosa de sedosa cabellera,
luna verde que robas energía del sol,
devorando sus rayos y mi corazón,
absorbiendo la melancolía con brazos enormes
de este y todos mis días.
¡Oh, cuanto te quiero, te veo y te veo!
Te abrazo y recorro tus finas venas,
tu piel suave
y tus puntas como aguijones de amor acaricio.
Tu torso vestido y desnudo a la vez
de pasión y admiración rocío,
porque mudo percibo distendido tu regocijo
y porque permites que mis sentidos,
testigos sean
de tu espontanea belleza.
Y aunque duermas eterna y nada digas,
sagrado beso de luz sueñas
porque siempre viva tu alma está.
y te quiero, te amo.
Porque amo la inocencia de tu permanencia dura,
tu fragilidad gigante arraigada en la tierra y mi retina,
por tus garras poderosas a la vida aferradas
de su sangre
sedientas.
Hermosa y misteriosa de sedosa cabellera,
luna verde que robas energía del sol,
devorando sus rayos y mi corazón,
absorbiendo la melancolía con brazos enormes
de este y todos mis días.
¡Oh, cuanto te quiero, te veo y te veo!
Te abrazo y recorro tus finas venas,
tu piel suave
y tus puntas como aguijones de amor acaricio.
Tu torso vestido y desnudo a la vez
de pasión y admiración rocío,
porque mudo percibo distendido tu regocijo
y porque permites que mis sentidos,
testigos sean
de tu espontanea belleza.
Y aunque duermas eterna y nada digas,
sagrado beso de luz sueñas
porque siempre viva tu alma está.