epimeteo
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuentan de un sabio, que un día
tan pobre y mísero estaba,
que sólo se sustentaba
de unas yerbas que cogía.
«¿Habrá otro», entre sí decía,
«más pobre y triste que yo?»
Y cuando el rostro volvió,
halló la respuesta, viendo
que iba otro sabio cogiendo
las hojas que él arrojó.
(Calderón de la Barca)
Soy de nada un aprendiz
que aspiraba a ser poeta
y alcanzar tan sutil meta
va tomando mal cariz.
Pero sería feliz,
ante mi fatal ocaso,
pasear por el Parnaso,
por la ruta de aspirantes,
codearme con Cervantes
y charlar con Garcilaso.
Mas admito mi fracaso
de poeta evanescente
charlatán impenitente
pero en el recurso, escaso.
Siempre llegue con retraso
al reparto de la vida.
De aquella hoja caída
del sabio que se quejaba
(metáfora transformada)
yo hacia la recogida.
tan pobre y mísero estaba,
que sólo se sustentaba
de unas yerbas que cogía.
«¿Habrá otro», entre sí decía,
«más pobre y triste que yo?»
Y cuando el rostro volvió,
halló la respuesta, viendo
que iba otro sabio cogiendo
las hojas que él arrojó.
(Calderón de la Barca)
Soy de nada un aprendiz
que aspiraba a ser poeta
y alcanzar tan sutil meta
va tomando mal cariz.
Pero sería feliz,
ante mi fatal ocaso,
pasear por el Parnaso,
por la ruta de aspirantes,
codearme con Cervantes
y charlar con Garcilaso.
Mas admito mi fracaso
de poeta evanescente
charlatán impenitente
pero en el recurso, escaso.
Siempre llegue con retraso
al reparto de la vida.
De aquella hoja caída
del sabio que se quejaba
(metáfora transformada)
yo hacia la recogida.