prisionero inocente
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuando llegará el día que tus cabellos negros
sean blancos, cuando el sol no pueda hacer sombras entre ellos,
me haré de como si esto pasará de sorpresa,
de como si día tras día te he visto igual,
lo mismo que tu harías con mis arrugas,
diciéndome que he dormido mal, con la cara
en la almohada, y por eso los tengo.
Cuando vayas lentamente para la cocina,
te diré
¿guapa, adonde andas con tanta prisa?
y tu me dirás que no coma tan rápido,
mientras tardaré horas en masticar algo.
Nos vamos a reír a carcajadas de la muerte,
a mi, de tanta risa, se me van a caer las gafas
y quebrados, los tiraré,
entonces te miraré naturalmente, como la primera vez,
siempre joven, y siempre mía.
sean blancos, cuando el sol no pueda hacer sombras entre ellos,
me haré de como si esto pasará de sorpresa,
de como si día tras día te he visto igual,
lo mismo que tu harías con mis arrugas,
diciéndome que he dormido mal, con la cara
en la almohada, y por eso los tengo.
Cuando vayas lentamente para la cocina,
te diré
¿guapa, adonde andas con tanta prisa?
y tu me dirás que no coma tan rápido,
mientras tardaré horas en masticar algo.
Nos vamos a reír a carcajadas de la muerte,
a mi, de tanta risa, se me van a caer las gafas
y quebrados, los tiraré,
entonces te miraré naturalmente, como la primera vez,
siempre joven, y siempre mía.
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