Siempre mío

Paco Valiente

Poeta que no puede vivir sin el portal
Enterrados los días que rieron
respiro las palabras del viento
que nunca me dijeron nada
pero me mantienen vivo,
te fuiste en un suspiro de ceniza
bajo una tormenta de reproches,
la luna cerró los ojos
y la noche dibujó una lágrima,
yo me quedé quieto bajo la lluvia
esperando sin esperar nada,
guardo un número de teléfono
que se ha quedado mudo,
siete poemas que eran para ti
y un perrito faldero
al que le pusiste de nombre
"Siempre mío".
 
Enterrados los días que rieron
respiro las palabras del viento
que nunca me dijeron nada
pero me mantienen vivo,
te fuiste en un suspiro de ceniza
bajo una tormenta de reproches,
la luna cerró los ojos
y la noche dibujó una lágrima,
yo me quedé quieto bajo la lluvia
esperando sin esperar nada,
guardo un número de teléfono
que se ha quedado mudo,
siete poemas que eran para ti
y un perrito faldero
al que le pusiste de nombre
"Siempre mío".
Melancólico y triste, si, con bellos detalles que invitan al recuerdo.
Paco,como siempre regalando lindas imagenes, la del nombre del perrito queda de lujo.
Mi saludito y feliz semana.
 
Tristeza llevan sus versos, tanta que casi puede palparse. Me gustan mucho las imágenes poéticas que ha utilizado, realmente siembran desamor. Un placer leerle por primera vez.
 
Lindo poema comparte amigo Paco, metafórico,
y con mucha melancolía ¡¡¡MARAVILLOSO!!!.

Enterrados los días que rieron
respiro las palabras del viento
que nunca me dijeron nada
pero me mantienen vivo,
te fuiste en un suspiro de ceniza
bajo una tormenta de reproches,
la luna cerró los ojos
y la noche dibujó una lágrima,
yo me quedé quieto bajo la lluvia
esperando sin esperar nada,
guardo un número de teléfono
que se ha quedado mudo,
siete poemas que eran para ti
y un perrito faldero
al que le pusiste de nombre
"Siempre mío".
 
Enterrados los días que rieron
respiro las palabras del viento
que nunca me dijeron nada
pero me mantienen vivo,
te fuiste en un suspiro de ceniza
bajo una tormenta de reproches,
la luna cerró los ojos
y la noche dibujó una lágrima,
yo me quedé quieto bajo la lluvia
esperando sin esperar nada,
guardo un número de teléfono
que se ha quedado mudo,
siete poemas que eran para ti
y un perrito faldero
al que le pusiste de nombre
"Siempre mío".
Recuerdos de palabras, de instantes y de cosas que dejan un «siempre mío» para lo inolvidable. Un bello poema que se disfruta mucho. Saludos y abrazos Paco.
 

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