Michel Manilva
Poeta recién llegado
Siempre, siempre.
A Diana Lastiri
Te quiero
Pienso constantemente en los versos que quiero escribirte,
en esas líneas que puedan lograr que yo te pueda gustar.
Pienso insistentemente en ti, para estar concentrado,
para dar con la forma y el modo de poderte alcanzar.
No es mi intención vulnerar tu estructura,
ni los cimientos de tu ser a mi antojo.
Tan sólo pretendo ser una mínima parte de tu enojo,
y de tu felicidad formar parte sin medida ni mesura.
Tú tienes lo que busco: paso firme y destinado,
constante la mirada y una inteligencia deslumbrante,
la madurez de una niña de cien años
y la edad justa de un viejo de corazón endulzado.
Y qué más puedo buscar, y mucho menos pedir,
si encima de todo esto llevo a diario en esta boca
los besos tuyos, que son fruto inusitado que esta tierra me ha brindado,
regalo que no merezco, pero que con infinita fe procuro.
No es mi intención vulnerar tu estructura
ni tu manera de caminar cuando vas conmigo.
Lo que sí quiero y necesito es caminar contigo,
a la par por mucho, y por lo menos cerca de ti.
De los versos, los de arriba, ya te diste cuenta que ninguno se concreta,
y hablando de ti, ya sabemos que tu alma al fin me conseguí.
Quiero ser incondicional complemento y permanecer en tu entendimiento
siempre, siempre que parezca que la vida es una tonta e indiscreta;
y ser siempre, siempre el tonto e indiscreto que de ti escriba canciones y poemas.
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