Syd Carlyle
Poeta recién llegado
Solo.
Siempre solo.
¿Por qué siempre tan solo?
Supongo que esto es lo que quise para mi,
o supongo que no...¿Qué importa?
Siempre solo...
Solo...
El día oscurece,
y lo siento, lento, leve,
con la niebla que se pierde,
como se pierde todo lo que soy
hacia ninguna parte del todo.
A esta hora,
en este día de invierno,
azulado, muerto, tierno, frío,
me desvanezco en esta ausencia de ti,
me abandono, me pierdo, y noto como
mi alma se parte en cada gota de rocío.
¡Solo! ¡Joder! ¡Solo!
¡En este terrible delirio!
¿Qué diablos soy yo sin ti?
¿De qué sirvo si no es contigo?
Lloro callado como llora el sauce
porque al fin comprendo mi castigo.
La distancia, la incomprensión,
la miseria, la perdición, la dulce tristeza...
Sé que la condena siempre ha sido mi destino.
Siempre solo.
¿Por qué siempre tan solo?
Supongo que esto es lo que quise para mi,
o supongo que no...¿Qué importa?
Siempre solo...
Solo...
El día oscurece,
y lo siento, lento, leve,
con la niebla que se pierde,
como se pierde todo lo que soy
hacia ninguna parte del todo.
A esta hora,
en este día de invierno,
azulado, muerto, tierno, frío,
me desvanezco en esta ausencia de ti,
me abandono, me pierdo, y noto como
mi alma se parte en cada gota de rocío.
¡Solo! ¡Joder! ¡Solo!
¡En este terrible delirio!
¿Qué diablos soy yo sin ti?
¿De qué sirvo si no es contigo?
Lloro callado como llora el sauce
porque al fin comprendo mi castigo.
La distancia, la incomprensión,
la miseria, la perdición, la dulce tristeza...
Sé que la condena siempre ha sido mi destino.
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