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Siempre te alejas

penabad57

Poeta veterano en el portal
Quiero devolverte al tiempo en que la fiebre
del agua amanecía. Yo olvidé mi voz sin edad
entre los acantilados de aquel país del norte.
Construiste un tren de algodón que unía las islas
de la sal con los equinoccios de una nube que amó
las alas de los cisnes. En papel celofán un dibujo
de tu aura, recuerdo el brillo de la luciérnaga
en tu camisa como un faro de luz sin mar ni tiniebla,
y el color de tus labios de tinte oscuro igual que el azabache
o el grafito. Es tu sombra un abrazo de ángeles verdes,
te vi bajo las acacias como una enagua expuesta al sol
del deseo. Hay golondrinas que te llaman sin parar.
Pero tú nunca respondes, siempre te alejas.
 
Última edición:
Quiero devolverte al tiempo en que la fiebre
del agua amanecía. Yo olvidé mi voz sin edad
entre los acantilados de aquel país del norte.
Construiste un tren de algodón que unía las islas
de la sal con los equinoccios de una nube que amó
las alas de los cisnes. En papel celofán un dibujo
de tu aura, recuerdo el brillo de la luciérnaga
en tu camisa como un faro de luz sin mar ni tiniebla,
y el color de tus labios de tinte oscuro igual que el azabache
o el grafito. Es tu sombra un abrazo de ángeles verdes,
te vi bajo las acacias como una enagua expuesta al sol
del deseo. Hay golondrinas que te llaman sin parar.
Pero tú nunca respondes, siempre te alejas.
Qué difícil es a veces responder a las llamadas, uno huye muchas veces de uno mismo y se aleja, e incluso su sombra se olvida de que existe. Gran poema, gracias por compartirlo. Abrazos afectuosos Chema.
 
Quiero devolverte al tiempo en que la fiebre
del agua amanecía. Yo olvidé mi voz sin edad
entre los acantilados de aquel país del norte.
Construiste un tren de algodón que unía las islas
de la sal con los equinoccios de una nube que amó
las alas de los cisnes. En papel celofán un dibujo
de tu aura, recuerdo el brillo de la luciérnaga
en tu camisa como un faro de luz sin mar ni tiniebla,
y el color de tus labios de tinte oscuro igual que el azabache
o el grafito. Es tu sombra un abrazo de ángeles verdes,
te vi bajo las acacias como una enagua expuesta al sol
del deseo. Hay golondrinas que te llaman sin parar.
Pero tú nunca respondes, siempre te alejas.
Una querencia con su justa llamarada, vertiente del recuerdo y el sentimiento sincero de traerla. A veces no es suficiente con querer nada más.
Tus letras siempre cautivan y dejan ese buen sabor en las retinas.
Un gusto leerte querido amigo
Un abrazo!
Camelia
 
Quiero devolverte al tiempo en que la fiebre
del agua amanecía. Yo olvidé mi voz sin edad
entre los acantilados de aquel país del norte.
Construiste un tren de algodón que unía las islas
de la sal con los equinoccios de una nube que amó
las alas de los cisnes. En papel celofán un dibujo
de tu aura, recuerdo el brillo de la luciérnaga
en tu camisa como un faro de luz sin mar ni tiniebla,
y el color de tus labios de tinte oscuro igual que el azabache
o el grafito. Es tu sombra un abrazo de ángeles verdes,
te vi bajo las acacias como una enagua expuesta al sol
del deseo. Hay golondrinas que te llaman sin parar.
Pero tú nunca respondes, siempre te alejas.
Hay golondrinas que te llaman sin parar... Pero tu nunca respondes.

Arte precioso compañero.

Felicidades por la magia.
Un abrazote!
 
Quiero devolverte al tiempo en que la fiebre
del agua amanecía. Yo olvidé mi voz sin edad
entre los acantilados de aquel país del norte.
Construiste un tren de algodón que unía las islas
de la sal con los equinoccios de una nube que amó
las alas de los cisnes. En papel celofán un dibujo
de tu aura, recuerdo el brillo de la luciérnaga
en tu camisa como un faro de luz sin mar ni tiniebla,
y el color de tus labios de tinte oscuro igual que el azabache
o el grafito. Es tu sombra un abrazo de ángeles verdes,
te vi bajo las acacias como una enagua expuesta al sol
del deseo. Hay golondrinas que te llaman sin parar.
Pero tú nunca respondes, siempre te alejas.

lectura que transmite y dibuja varios momentos.
Una experiencia su lectura.
Saludos y enhorabuena
 
los equinoccios de una nube que amó/las alas de los cisnes.
Verdaderamente grande tu poesía, amigo penabad57, grande, profunda y luminosa, con esa luminosidad de halo que tienen las grandes obras. Siempre encuentro en tus versos reminiscencias de la gran poesía surrealista; no es ni por asomo plagio o referencias. Es una poesía autoctona que reclama su lugar en la magna antología que habrá que actualizar algún día con quienes renovais el Surrealismo. Mus feicitaciones y un cordial abrazo,
miguel
 
Quiero devolverte al tiempo en que la fiebre
del agua amanecía. Yo olvidé mi voz sin edad
entre los acantilados de aquel país del norte.
Construiste un tren de algodón que unía las islas
de la sal con los equinoccios de una nube que amó
las alas de los cisnes. En papel celofán un dibujo
de tu aura, recuerdo el brillo de la luciérnaga
en tu camisa como un faro de luz sin mar ni tiniebla,
y el color de tus labios de tinte oscuro igual que el azabache
o el grafito. Es tu sombra un abrazo de ángeles verdes,
te vi bajo las acacias como una enagua expuesta al sol
del deseo. Hay golondrinas que te llaman sin parar.
Pero tú nunca respondes, siempre te alejas.

Admiro mucho el surrealismo cuya temática puede inferirse y que habita detrás de metáforas tan hermosas.
Otro placer de lectura emotiva y otro abrazo.
 
Quiero devolverte al tiempo en que la fiebre
del agua amanecía. Yo olvidé mi voz sin edad
entre los acantilados de aquel país del norte.
Construiste un tren de algodón que unía las islas
de la sal con los equinoccios de una nube que amó
las alas de los cisnes. En papel celofán un dibujo
de tu aura, recuerdo el brillo de la luciérnaga
en tu camisa como un faro de luz sin mar ni tiniebla,
y el color de tus labios de tinte oscuro igual que el azabache
o el grafito. Es tu sombra un abrazo de ángeles verdes,
te vi bajo las acacias como una enagua expuesta al sol
del deseo. Hay golondrinas que te llaman sin parar.
Pero tú nunca respondes, siempre te alejas.


Hermosísimo, un canto al amor excepcional, lo disfruté mucho, un saludo penabad!!
 
Quiero devolverte al tiempo en que la fiebre
del agua amanecía. Yo olvidé mi voz sin edad
entre los acantilados de aquel país del norte.
Construiste un tren de algodón que unía las islas
de la sal con los equinoccios de una nube que amó
las alas de los cisnes. En papel celofán un dibujo
de tu aura, recuerdo el brillo de la luciérnaga
en tu camisa como un faro de luz sin mar ni tiniebla,
y el color de tus labios de tinte oscuro igual que el azabache
o el grafito. Es tu sombra un abrazo de ángeles verdes,
te vi bajo las acacias como una enagua expuesta al sol
del deseo. Hay golondrinas que te llaman sin parar.
Pero tú nunca respondes, siempre te alejas.
Ver que el alejamiento es esencia aunque uno intuya que los mensajes
se apropian a una necesidad de los sentimientos. las ilusiones
perdidas en un sueño sin final. me ha gustado mucho.
saludos amables de luzyabsenta
 
Verdaderamente grande tu poesía, amigo penabad57, grande, profunda y luminosa, con esa luminosidad de halo que tienen las grandes obras. Siempre encuentro en tus versos reminiscencias de la gran poesía surrealista; no es ni por asomo plagio o referencias. Es una poesía autoctona que reclama su lugar en la magna antología que habrá que actualizar algún día con quienes renovais el Surrealismo. Mus feicitaciones y un cordial abrazo,
miguel
Gracias, Miguel, por la generosidad de tus palabras. Un abrazo.
 
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