Siempre te espero

Teo Moran

Poeta fiel al portal
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Te esperaba, inocua e indolora
en la espinosa maleza del camino,
en el vuelo de la hoja temprana
que yerma se deshace con el viento,
en el río que me lleva con su cauce
entre las sombras de los chopos
con su sereno y diáfano cristal.

Esperaba a la noche en la clara del día,
a la luna verter su luz en la aurora
con los reflejos plomizos de la tarde
y en la calle a sus luces de neón,
al diafragma oprimido de mi pecho
que como corteza seca me desnuda.

Esperaba que alguien entendiera
la flaqueza reiterada de la razón,
todas las batallas perdidas y sin causa
donde a tu lado me hizo vencedor,
aquellos días donde el amor se hizo piel
en los latidos trémulos del corazón,
como el horizonte se forjó en un instante
para después hundirse bajo el océano
y las palmeras con sus hojas de seda
durmieran al sol con su oración.

Esperaba, bien sabe cuánto esperaba
el invierno a otros dedos más cálidos,
al trigo nacer en la tierra recién labrada,
esperaba a las amapolas sangrantes
y a los jilgueros alegres sobre las ramas,
a la voz indescifrable de la cigarra
que habla de almas solitarias y serenas,
y como estas se pierden tras la vegetación.

Esperaba al rumor del mar en la noche,
beber de su agua para enloquecer
y así encallar en sus olas blancas,
atrapar al coral sobre mi almohada,
crear mareas con nuestra pasión
y rugir en los acantilados desnudos
para después solo susurrar un te quiero.

Esperaba, te esperaba amada mía,
como la dulce brisa se vuelve viento
en la silueta sinuosa del desfiladero,
te esperaba en la partitura enamorada
de los grillos a la sombra del cerezo,
como la nieve sueña mirando al norte
y al sur se deshace con su hielo,
esperaba al atardecer nacer de nuevo
por la huella dejada de tus labios
y morir con la caricia de tus dedos.

 
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Te esperaba, inocua e indolora
en la espinosa maleza del camino,
en el vuelo de la hoja temprana
que yerma se deshace con el viento,
en el río que me lleva con su cauce
entre las sombras de los chopos
con su sereno y diáfano cristal.

Esperaba a la noche en la clara del día,
a la luna verter su luz en la aurora
con los reflejos plomizos de la tarde
y en la calle a sus luces de neón,
al diafragma oprimido de mi pecho
que como corteza seca me desnuda.

Esperaba que alguien entendiera
la flaqueza reiterada de la razón,
todas las batallas perdidas y sin causa
donde a tu lado me hizo vencedor,
aquellos días donde el amor se hizo piel
en los latidos trémulos del corazón,
como el horizonte se forjó en un instante
para después hundirse bajo el océano
y las palmeras con sus hojas de seda
durmieran al sol con su oración.

Esperaba, bien sabe cuánto esperaba
el invierno a otros dedos más cálidos,
al trigo nacer en la tierra recién labrada,
esperaba a las amapolas sangrantes
y a los jilgueros alegres sobre las ramas,
a la voz indescifrable de la cigarra
que habla de almas solitarias y serenas,
y como estas se pierden tras la vegetación.

Esperaba al rumor del mar en la noche,
beber de su agua para enloquecer
y así encallar en sus olas blancas,
atrapar al coral sobre mi almohada,
crear mareas con nuestra pasión
y rugir en los acantilados desnudos
para después solo susurrar un te quiero.

Esperaba, te esperaba amada mía,
como la dulce brisa se vuelve viento
en la silueta sinuosa del desfiladero,
te esperaba en la partitura enamorada
de los grillos a la sombra del cerezo,
como la nieve sueña mirando al norte
y al sur se deshace con su hielo,
esperaba al atardecer nacer de nuevo
por la huella dejada de tus labios
y morir con la caricia de tus dedos.

Hermosísimas , nostálgicas ,profundas letras. Impregnadas con mucho amor. Un placer visitar tu espacio, un abrazo
 
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Te esperaba, inocua e indolora
en la espinosa maleza del camino,
en el vuelo de la hoja temprana
que yerma se deshace con el viento,
en el río que me lleva con su cauce
entre las sombras de los chopos
con su sereno y diáfano cristal.

Esperaba a la noche en la clara del día,
a la luna verter su luz en la aurora
con los reflejos plomizos de la tarde
y en la calle a sus luces de neón,
al diafragma oprimido de mi pecho
que como corteza seca me desnuda.

Esperaba que alguien entendiera
la flaqueza reiterada de la razón,
todas las batallas perdidas y sin causa
donde a tu lado me hizo vencedor,
aquellos días donde el amor se hizo piel
en los latidos trémulos del corazón,
como el horizonte se forjó en un instante
para después hundirse bajo el océano
y las palmeras con sus hojas de seda
durmieran al sol con su oración.

Esperaba, bien sabe cuánto esperaba
el invierno a otros dedos más cálidos,
al trigo nacer en la tierra recién labrada,
esperaba a las amapolas sangrantes
y a los jilgueros alegres sobre las ramas,
a la voz indescifrable de la cigarra
que habla de almas solitarias y serenas,
y como estas se pierden tras la vegetación.

Esperaba al rumor del mar en la noche,
beber de su agua para enloquecer
y así encallar en sus olas blancas,
atrapar al coral sobre mi almohada,
crear mareas con nuestra pasión
y rugir en los acantilados desnudos
para después solo susurrar un te quiero.

Esperaba, te esperaba amada mía,
como la dulce brisa se vuelve viento
en la silueta sinuosa del desfiladero,
te esperaba en la partitura enamorada
de los grillos a la sombra del cerezo,
como la nieve sueña mirando al norte
y al sur se deshace con su hielo,
esperaba al atardecer nacer de nuevo
por la huella dejada de tus labios
y morir con la caricia de tus dedos.

Bello, bello, bellísimo poema, poeta Teo. Que deleite pasar por sus preciosos versos. Mis aplausos de pie!! Saludos
Azalea.
 
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Te esperaba, inocua e indolora
en la espinosa maleza del camino,
en el vuelo de la hoja temprana
que yerma se deshace con el viento,
en el río que me lleva con su cauce
entre las sombras de los chopos
con su sereno y diáfano cristal.

Esperaba a la noche en la clara del día,
a la luna verter su luz en la aurora
con los reflejos plomizos de la tarde
y en la calle a sus luces de neón,
al diafragma oprimido de mi pecho
que como corteza seca me desnuda.

Esperaba que alguien entendiera
la flaqueza reiterada de la razón,
todas las batallas perdidas y sin causa
donde a tu lado me hizo vencedor,
aquellos días donde el amor se hizo piel
en los latidos trémulos del corazón,
como el horizonte se forjó en un instante
para después hundirse bajo el océano
y las palmeras con sus hojas de seda
durmieran al sol con su oración.

Esperaba, bien sabe cuánto esperaba
el invierno a otros dedos más cálidos,
al trigo nacer en la tierra recién labrada,
esperaba a las amapolas sangrantes
y a los jilgueros alegres sobre las ramas,
a la voz indescifrable de la cigarra
que habla de almas solitarias y serenas,
y como estas se pierden tras la vegetación.

Esperaba al rumor del mar en la noche,
beber de su agua para enloquecer
y así encallar en sus olas blancas,
atrapar al coral sobre mi almohada,
crear mareas con nuestra pasión
y rugir en los acantilados desnudos
para después solo susurrar un te quiero.

Esperaba, te esperaba amada mía,
como la dulce brisa se vuelve viento
en la silueta sinuosa del desfiladero,
te esperaba en la partitura enamorada
de los grillos a la sombra del cerezo,
como la nieve sueña mirando al norte
y al sur se deshace con su hielo,
esperaba al atardecer nacer de nuevo
por la huella dejada de tus labios
y morir con la caricia de tus dedos.

Difícil es mi estimado poeta, escuchar mejores poemas en las esperas que los que de tus dedos se derraman...
Me gusta la imagen de las almas perdidas tras la vegetación...imagino los pasos silenciosos para no despertar a la naturaleza dormida...Para no dejar de escuchar la canción mágica del río...Y así, seguir esperando...
Imagino al marino que con la piel zaherida por el salitre de tantas esperas, sigue mirando al horizonte, cansado, más esperanzado.
Imagino, al corazón enamorado, cargado de esperas, de unos besos que no llegan, mas agarrados los dedos a los punteros de un reloj, que nunca desespera...

Estalla el corazón mientras la vida se demora.
Solicito siempre a la voz del amor que no llega.
Pesadumbrado, corre con el tiempo, sin dejar tregua.
Enamorado, del perfil de quien desea
Razones de caer no faltan , mas no sucumbe y se arriesga
Amor, amor es lo que le mantiene en la agobiante espera...

PD. Pensé que "pesadumbrado" no existía, pero parece que si :)

Un placer leerte, como siempre poeta de la sierra...Besos.
 

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