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Siempre vuelvo...

ludmila

Poeta veterano en el portal
Insípido el trabajo que recoge barriendo las tristezas

el mercader de versos melancólicos del alma,

como si hubiera conseguido los recodos del corazón

en la proyección de las esquinas iluminadas de penas.

Escondrijos y piélagos impensables

se derraman por las sinuosidades de la sangre

que ungen el sincronismo de las bocas,

que gritan en silencio y magullan las sombras y los besos.

Puentes de exquisita sensatez gotean en la genuina fuente

buscando escribir la palabra auténtica,

la genialidad de la piel que se confunde con las mieles excéntricas,

en las orillas inquietantes del poema.

Se observan las palabras, se amasan los versos

se retuercen las vísceras pariendo el dolor de la nostalgia,

no encuentro las palabras, me duele el viento que pasa

burlándose de mis carencias.

Plasmo lo absurdo del abismo que se agranda

manipulo antiguas recetas,

se me pierde la vocación de trashumante

y vuelvo siempre….siempre a tus certezas.
 
Última edición:
así se marca el regreso, unas aleccionadas letras, saludos
Insípido el trabajo que recoge barriendo las tristezas

el mercader de versos melancólicos del alma,

como si hubiera conseguido los recodos del corazón

en la proyección de las esquinas iluminadas de penas.

Escondrijos y piélagos impensables

se derraman por las sinuosidades de la sangre

que ungen el sincronismo de las bocas,

que gritan en silencio y magullan las sombras y los besos.

Puentes de exquisita sensatez gotean en la genuina fuente

buscando escribir la palabra auténtica,

la genialidad de la piel que se confunde con las mieles excéntricas,

en las orillas inquietantes del poema.

Se observan las palabras, se amasan los versos

se retuercen las vísceras pariendo el dolor de la nostalgia,

no encuentro las palabras, me duele el viento que pasa

burlándose de mis carencias.

Plasmo lo absurdo del abismo que se agranda

manipulo antiguas recetas,

se me pierde la vocación de trashumante

y vuelvo siempre….siempre a tus certezas.​
 
Grande poetisa, siempre vuelves a cautivarnos con tu bella arte.

Un gran poema que me encantó leer.

Mis felicitaciones, amiga.

Un abrazo grande.
 
Insípido el trabajo que recoge barriendo las tristezas

el mercader de versos melancólicos del alma,

como si hubiera conseguido los recodos del corazón

en la proyección de las esquinas iluminadas de penas.

Escondrijos y piélagos impensables

se derraman por las sinuosidades de la sangre

que ungen el sincronismo de las bocas,

que gritan en silencio y magullan las sombras y los besos.

Puentes de exquisita sensatez gotean en la genuina fuente

buscando escribir la palabra auténtica,

la genialidad de la piel que se confunde con las mieles excéntricas,

en las orillas inquietantes del poema.

Se observan las palabras, se amasan los versos

se retuercen las vísceras pariendo el dolor de la nostalgia,

no encuentro las palabras, me duele el viento que pasa

burlándose de mis carencias.

Plasmo lo absurdo del abismo que se agranda

manipulo antiguas recetas,

se me pierde la vocación de trashumante

y vuelvo siempre….siempre a tus certezas.​

Vuelta y vuelta entre sensaciones de combustios unica,
ritmo excelente que ahonda y usurpa. felicidades.
luzyabsenta
 
Insípido el trabajo que recoge barriendo las tristezas

el mercader de versos melancólicos del alma,

como si hubiera conseguido los recodos del corazón

en la proyección de las esquinas iluminadas de penas.

Escondrijos y piélagos impensables

se derraman por las sinuosidades de la sangre

que ungen el sincronismo de las bocas,

que gritan en silencio y magullan las sombras y los besos.

Puentes de exquisita sensatez gotean en la genuina fuente

buscando escribir la palabra auténtica,

la genialidad de la piel que se confunde con las mieles excéntricas,

en las orillas inquietantes del poema.

Se observan las palabras, se amasan los versos

se retuercen las vísceras pariendo el dolor de la nostalgia,

no encuentro las palabras, me duele el viento que pasa

burlándose de mis carencias.

Plasmo lo absurdo del abismo que se agranda

manipulo antiguas recetas,

se me pierde la vocación de trashumante

y vuelvo siempre….siempre a tus certezas.​
Una mezcla de mágica nostalgia se busca entre los signos de la vida. Las certezas... que contundente final.

Un abrazo con cariño Lu

Palmira
 
Insípido el trabajo que recoge barriendo las tristezas

el mercader de versos melancólicos del alma,

como si hubiera conseguido los recodos del corazón

en la proyección de las esquinas iluminadas de penas.

Escondrijos y piélagos impensables

se derraman por las sinuosidades de la sangre

que ungen el sincronismo de las bocas,

que gritan en silencio y magullan las sombras y los besos.

Puentes de exquisita sensatez gotean en la genuina fuente

buscando escribir la palabra auténtica,

la genialidad de la piel que se confunde con las mieles excéntricas,

en las orillas inquietantes del poema.

Se observan las palabras, se amasan los versos

se retuercen las vísceras pariendo el dolor de la nostalgia,

no encuentro las palabras, me duele el viento que pasa

burlándose de mis carencias.

Plasmo lo absurdo del abismo que se agranda

manipulo antiguas recetas,

se me pierde la vocación de trashumante

y vuelvo siempre….siempre a tus certezas.​
Y vuelvo a decirte que es perfecto este poema. Abrabesos amiga ¡Gracias por escribir!
 
Melancólicas orillas de tus calles, he camino por ellas muchas veces, la realidad hace que a veces todo se torne gris. Es un buen poema, besos
 
Insípido el trabajo que recoge barriendo las tristezas

el mercader de versos melancólicos del alma,

como si hubiera conseguido los recodos del corazón

en la proyección de las esquinas iluminadas de penas.

Escondrijos y piélagos impensables

se derraman por las sinuosidades de la sangre

que ungen el sincronismo de las bocas,

que gritan en silencio y magullan las sombras y los besos.

Puentes de exquisita sensatez gotean en la genuina fuente

buscando escribir la palabra auténtica,

la genialidad de la piel que se confunde con las mieles excéntricas,

en las orillas inquietantes del poema.

Se observan las palabras, se amasan los versos

se retuercen las vísceras pariendo el dolor de la nostalgia,

no encuentro las palabras, me duele el viento que pasa

burlándose de mis carencias.

Plasmo lo absurdo del abismo que se agranda

manipulo antiguas recetas,

se me pierde la vocación de trashumante

y vuelvo siempre….siempre a tus certezas.​
Me encantó visitar tu espacio poético
y disfrutar de lo publicado.
Un cariñoso y cálido abrazo.

Siempreviva.
 
Insípido el trabajo que recoge barriendo las tristezas

el mercader de versos melancólicos del alma,

como si hubiera conseguido los recodos del corazón

en la proyección de las esquinas iluminadas de penas.

Escondrijos y piélagos impensables

se derraman por las sinuosidades de la sangre

que ungen el sincronismo de las bocas,

que gritan en silencio y magullan las sombras y los besos.

Puentes de exquisita sensatez gotean en la genuina fuente

buscando escribir la palabra auténtica,

la genialidad de la piel que se confunde con las mieles excéntricas,

en las orillas inquietantes del poema.

Se observan las palabras, se amasan los versos

se retuercen las vísceras pariendo el dolor de la nostalgia,

no encuentro las palabras, me duele el viento que pasa

burlándose de mis carencias.

Plasmo lo absurdo del abismo que se agranda

manipulo antiguas recetas,

se me pierde la vocación de trashumante

y vuelvo siempre….siempre a tus certezas.​

Hola Ludmila: Me gustó mucho tu poema; una procesión de imágenes conmovedoras. ¡Un abrazo!
 

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